26 noviembre 2009

Alegato de... ¿inocencia?

Santiago Mainar, acusado del asesinato de Miguel Grima, alcalde de Fago:

Si en esta sala hubiere alguien tan abyecto y tan vil que quiera ser esclavo, yo le pido perdón, porque a él sí he ofendido.


Marco Junio Bruto, asesino de Cayo Julio César, dictador a perpetuidad de Roma:

¡Romanos, compatriotas, y amigos! escuchadme por mi causa y guardad silencio, para que podáis oír; creedme, por mi honor, y respetad mi honor, para que podáis creerme; censuradme en vuestra sabiduría, y despertad vuestros sentidos, para que podáis ser el mejor juez. Si hay en esta asamblea algún querido amigo de César, a él le digo que el amor de Bruto por César no era menor que el suyo. Si ese amigo pregunta entonces por qué Bruto se alzó contra César, ésta es mi respuesta: no porque amara a César menos, sino porque amaba más a Roma. ¿Habríais preferido morir todos esclavos, viviendo César, a, con César muerto, vivir libres? Pues César me amaba, lloro por él; pues era afortunado, me regocijo en ello; pues era valiente, le rindo homenaje; mas, pues era ambicioso, le he matado. Hay lágrimas por su amor; alegría por su fortuna; honor por su valor; y muerte por su ambición. ¿Quién hay aquí tan bajo que quiera ser un siervo? Si hay alguien, hable; porque a él he ofendido. ¿Quién hay aquí tan ruin que no quiera ser romano? Si hay alguien, hable; porque a él he ofendido. ¿Quién hay aquí tan vil que no ame a su patria? Si hay alguien, hable; porque a él he ofendido.

(William Shakespeare, Julio César, acto 3º, escena 2ª).

16 noviembre 2009

Discriminación por razón de sexo... y otras

Oyendo esRadio esta mañana me ha llamado la atención cierta insistencia de Federico (que espero disculpará la familiaridad) en que la precedencia del varón en el orden sucesorio a la Corona no se sostiene, vista la Constitución. Así que la he consultado y el artículo 14, en efecto, dice:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Y después de leído me parece que Federico se queda corto. En efecto, ¿no es la edad una condición o circunstancia personal? Siendo así, ¿por qué ha de tener precedencia el/la hijo/a primogénito/a ante sus hermanos/as menores/as? Si es porque se le agraviaría privándole de una herencia que ya se le había asignado, ocurriría lo mismo de cambiarse el orden hoy vigente para la sucesión del actual Rey (aunque aquí bien podría decirse que donde las dan, las toman). Pero los principios constitucionales son los principios constitucionales, ¿no? Así pues, la solución obvia, e impecablemente constitucional, es un sorteo entre los hijos del Rey llegada la hora de sucederle.

Pero temo que aún no hemos aplicado todos los principios constitucionales aplicables. Me parece a mí que el nacimiento mencionado en el artículo 14 por fuerza incluirá el nacer en una determinada familia, de manera que la precedencia del varón ante la mujer no es menos anticonstitucional que la del hijo ante un ciudadano(¡-/a!) cualquiera. El único modo de sucesión a la Corona respetuoso con la Constitución, por tanto, es indudablemente el sorteo entre todos los ciudadanos de cualesquiera sexo, edad, nacimiento, raza, religión, opinión y cualquier otra condición, etcétera.

Y se conseguiría así, de paso, que la Corona fuese la única dignidad verdaderamente democrática en esta república. O lo que sea.

09 octubre 2009

Obama no es tan modesto como...

XXVI. Libre ya de recelos, condújose al principio con gran moderación, y vivió con tanta sencillez como un particular.

De todas las distinciones que le ofrecieron, aceptó muy pocas y las menos brillantes. Habiendo coincidido el aniversario de su nacimiento con los juegos plebeyos del Circo, consintió con dificultad que se agregase en honor suyo, a las ceremonias acostumbradas, un carro con dos caballos. Se opuso a que le consagrasen templos, sacerdotes, flamines, e incluso a que le erigiesen estatuas sin su consentimiento expreso; impuso además la condición de que no habían de erigirlas entre las de los dioses, sino puestas sencillamente como adorno. Prohibió jurar obediencia a sus actos y dar al mes de septiembre el nombre de Tiberio, y al de octubre el de Livio; rehusó asimismo el título de emperador y el dictado de Padre de la Patria, así como la corona cívica con que querían adornar el vestíbulo de su palacio. Ni siquiera usó el nombre de Augusto, que le correspondía por herencia, a no ser en las cartas a los príncipes y soberanos. [*]

Obama no es tan modesto (no, si acepta el honor no me vale que diga que no se lo merece) como Tiberio aunque éste le aventajaba en tener, ya a su acceso al principado, una amplia experiencia militar y administrativa (y en ser hijo —si bien adoptivo— de un dios). Eso sí, tal vez podría competir con Domiciano en cazar moscas:

III. Al comienzo de su reinado se encerraba solo todos los días durante horas enteras para cazar moscas, a las que enristraba con un punzón muy agudo. Semejante costumbre dio motivo a un chiste de Vibio Crispo, el cual, preguntado un día si había alguien con el emperador: No, contestó, ni una mosca. [*]


Y, por supuesto, el Parlamento noruego de 2009, a diferencia del de 1970 1975 o 1935, como poco iguala en obsecuencia al Senado romano de entonces. Y con menos motivo.

Eso sí, puede apreciarse una cierta coherencia con épocas más recientes. En su discurso de aceptación al recibir el Nobel de la Paz (algo prematuro, hay que confesar) por contribuir a que la República Islámica de Irán consiga armas nucleares, Obama debería rememorar al otro (ex-)presidente vivo de los Estados Unidos con un Premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter, que tuvo parte no insignificante en el establecimiento de la dicha República Islámica, así como, más tarde, en que Corea del Norte consiguiese sus propias armas nucleares.

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[*] Cayo Suetonio, Los doce césares (traducción de Jaime Arnal); Sarpe, 1985.

08 abril 2009

Cuerdas por la Libertad

En Dry Bones:

—¡Una orquesta juvenil palestina de Jenín acaba de actuar [el 25 de marzo] para una audiencia de supervivientes del Holocausto en Israel!
—¡Guau! ¿Quién sabe a dónde puede llevar un pequeño acto de bondad como ese?
—Cierto. Las autoridades palestinas han cerrado el estudio donde ensayan, confiscado sus instrumentos y disuelto la orquesta.

Además de prohibir la entrada en Jenín a la directora de la orquesta, Wafa Younis, árabe israelí. Notabilísima moderación (por ahora) tras semejante acción al "servicio de intereses del enemigo" y evidentemente dirigida a "destruir el espíritu nacional palestino en el campo".

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Actualización (2009.04.10 00:44): detalles en español en Libertad Digital.

24 octubre 2008

Listos y con principios

Cuando embarranca en la ignorancia Obama se refugia en banalidades, Biden se inventa algo, McCain suspende la campaña y Palin pide una aclaración.

Hace bien Kim du Toit en destacar esta frase. Y merece la pena esta entrada entera de Patrick Stephens en psjs.net:


Todd Zywicki y Orin Kerr tienen un par de entradas interesantes en Volokh sobre cómo miden la inteligencia los votantes.

Zywicki cavila sobre la posiblidad de que haya una tendencia entre alguna gente a identificar la facundia con la inteligencia:

Algunas personas reflexivas simplemente tienden a confundir la inteligencia con la capacidad de ser locuaz, o, más precisamente, de charlatanear. Y creo que en gran medida se reduce a esto; si Palin no conoce la respuesta a una pregunta, simplemente no se le da tan bien inventarse alguna. Biden, por contra, es un charlatán magistral, como mostró su actuación en el debate. Como regla general, cuanto menos informado estaba sobre la respuesta a una pregunta más seguro se mostraba al contestarla, como en su extraordinaria respuesta acerca del papel legislativo del Vicepresidente. Es claro que no tenía la más ligera idea de lo que estaba hablando, y sin embargo siguió adelante profiriendo afirmaciones con gran talento retórico. Charlatanería clásica. Aun en asuntos que supuestamente estaban entre los que domina, como la Constitución, ni siquiera se aproximaba a acertar. Hoven se fija en la tremenda trola de Biden sobre la expulsión de Hezbollah del Líbano, pero es básicamente lo mismo: agresiva charlatanería que encubre la completa falta de cualquier pista acerca de aquello de lo que está hablando.

Es un buen punto. Es más importante que un ejecutivo ignorante sea cauto que que sea decisivo. A este respecto, Palin es el único candidato en ambos bandos que parece aun ligeramente consciente de su propia ignorancia. Cuando embarranca en la ignorancia Obama se refugia en lugares comunes, Biden se inventa algo, McCain suspende la campaña y Palin pide una aclaración.

Kerr apunta que en realidad no se trata tanto de lo inteligente que de verdad sea un candidato como de lo de acuerdo que esté con nosotros:

... a menudo acabamos filtrando estas cuestiones con la lente de cuán de acuerdo están con nosotros. Los políticos que están de acuerdo con nosotros son necesariamente inteligentes. Después de todo, ¡tienen la brillantez y el juicio de ver que tenemos razón! Y de los políticos que no están de acuerdo con nosotros suponemos que son mucho menos inteligentes: les falta o la brillantez o el juicio para "pillarlo". Esta clase de juicios intuitivos se mezclan con la evidencia más objetiva (currículum académico, grandes capacidades literarias u oratorias) para formar nuestros juicios de la inteligencia de un candidato.

Pero en realidad ¿no es el debate sobre la inteligencia un poco tonto? No importa cuán inteligente sea una persona, sería imposible dominar cada asunto y cada problema que un Presidente enfrentaría en el ejercicio de su cargo. El rango de conocimientos es simplemente demasiado amplio. Por esto es por lo que un Presidente tiene asesores, expertos en campos específicos que le proporcionan aviso y consejo.

Identificar a esos expertos y ponderar su consejo es el trabajo primario de un Presidente. Y esas decisiones son el producto primario de los principios de un Presidente. Estos principios son mucho más importantes para la salud de la nación que las notas del Presidente en la Universidad, o en la Selectividad, o su habilidad retórica.

La cuestión en esta elección, como en todas las demás, es: ¿quién tiene los mejores principios (en la medida en la que sean identificables o consistentes)?

Donde McCain tiene principios identificables o consistentes parecen ser una mescolanza de nociones confusas e indistintas como la independencia occidental y americana, el populismo antiintelectual y la virtud de la obstinación; con un barniz (pero sólo eso) de republicanismo federalista de gobierno limitado.

Los principios de Obama, donde son identificables, son más coherentes. Obama parece ser un progresista bastante sincero. Es inflexiblemente redistribucionista, autoritario, estatista y antirrepublicano.

Para mí, la auténtica prueba de los principios es la medida en la que en verdad hacen la vida mejor, no la medida en la que afirman hacer la vida mejor. La medida en que los principios están cimentados en la realidad es la medida en la cual son buenos principios. La medida en que los principios vuelan en pos de abstracciones y flotan libremente desligados de la realidad es la medida en la cual son no sólo incorrectos, sino activamente contraproducentes.

En el caso de McCain, al ser sus principios más o menos aleatoriamente ensamblados y en gran medida incoherentes, la probabilidad de que de hecho aplicase buenos, efectivos principios como Presidente es esencialmente aleatoria. En el caso de Obama, esa probabilidad es aún menor. Mientras que los principios de Obama son coherentes y en gran medida constantes, también son casi completamente erróneos.

Así que esa es nuestra elección. No es la elección entre Torpón y Gallardo, o entre Cambio y Un Cambio Diferente, o entre listo y tonto. Nuestra elección es entre aleatorio y erróneo.

09 agosto 2008

Qué malo es Israel

Tantísimo que combatientes árabes enemigos de Israel, huyendo de combatientes árabes hermanos, piden asilo en Israel:

Israel accedió ayer [3 de agosto] a peticiones de la Autoridad Palestina y Egipto para permitir la entrada en Israel de combatientes de Fatah involucrados en los combates de este fin de semana con Hamás en la Franja de Gaza. El ministro de Defensa Ehud Barak acordó permitir la entrada a 188 personas, la mayor parte de los cuales seguirán inmediatamente hacia Cisjordania. Varios miembros de Fatah heridos en los enfrentamientos fueron trasladados a hospitales israelíes.

[...]

Partidarios de Fatah, la mayoría miembros del clan Hilles, huyeron hacia el paso fronterizo de Nahal Oz. El coronel Ron Asherov, al mando de la brigada de las Fuerzas de Defensa de Israel estacionada junto al norte de la Franja de Gaza, dijo que las FDI abrieron el paso cuando quedó claro que quienes querían entrar eran heridos de Fatah. Dijo que se tomó allí mismo la decisión de tratarlos "como un caso humanitario". Fuerzas de Hamás atacaron a los soldados y a los miembros de Fatah que huían con fuego de fusil y granadas de mortero. No hubo bajas.

Todos los partidarios de Fatah a los que se permitió entrar en Israel lo hicieron tras deponer las armas.

Entró en Israel un total de 188 personas, la mayor parte hombres y algunos niños. Veintidós estaban heridos, la mayoría levemente.

El servicio de ambulancias de Magen David Adom (Estrella de David Roja) Israelí trasladó a tres bajas con heridas moderadas o serias al Centro Médico Soroka en Bersheva y al Hospital Barzilai en Ascalón.


Al parecer no es la primera vez que ocurre:

La jugada final de Jordania para liquidar la resistencia palestina tuvo lugar en julio de 1971. El ejército jordano empujó a las fuerzas palestinas a un rincón del país, fronterizo con Israel y Siria, y allí los aplastó. Los alaridos de genocidio de Arafat condujeron a protestas árabes, al cierre de las fronteras de Irak y Siria con Jordania y a la suspensión de la ayuda kuwaití, pero estas medidas no pudieron cambiar el destino de los combatientes palestinos. Otros tres mil palestinos murieron en las siguientes dos semanas de lucha. La ferocidad del ataque forzó a muchos de los combatientes palestinos a huir a través del río Jordán en busca de asilo en Israel.


Malo remalo, y sus enemigos lo saben bien.

07 agosto 2008

Jerónimo Coignard, amigo imaginario

No se exceptuó bastante del desprecio universal que le inspiraron los hombres. Faltóle la magnífica ilusión que sostuvo a Bacon y a Descartes, quienes después de no creer en nadie acabaron por tener fe en sí mismos. Dudó de las verdades que llevaba consigo y sembró sin solemnidad los tesoros de su inteligencia. No alentó en sí, como todos los confeccionadores de ideas, la convicción de hallarse por encima de los mayores genios. Es un defecto imperdonable, porque la gloria solo se ofrece a los que la solicitan. En el señor abate Jerónimo Coignard constituía este rasgo de carácter una debilidad y una inconsecuencia; puesto que llegaba a los últimos límites en audacia filosófica, no debía tener escrúpulos en proclamarse el primero de los hombres; pero su corazón era siempre sencillo y su alma cándida, y aquella insuficiencia de un espíritu que no supo remontarse le ocasionó un perjuicio irreparable.

[...]

Robespierre era un optimista, confiado en la virtud. Los políticos de su temple hacen todo el daño posible. Si se trata de conducir a los hombres, es preciso no perder de vista que son monos perversos. Solamente con este criterio puede ser humano y bondadoso un político. La locura de la Revolución consistió en querer instituir la virtud sobre la Tierra. Cuando se quiere que los hombres sean buenos y sabios, libres, moderados y generosos, se llega fatalmente a quererlos matar a todos. Robespierre confiaba en la virtud, y le debemos el Terror. Marat confiaba en la justicia, y pidió doscientas mil cabezas. El señor abate Coignard es acaso entre todos los ingenios del siglo XVIII aquel cuyos principios se oponen más francamente a los de la Revolución. El no hubiera firmado una sola línea de la Declaración de los Derechos del Hombre, fundado en la exagerada e inicua separación que allí se establece entre el hombre y el gorila.


Así dice Anatole France de su personaje Jerónimo Coignard, hoy amigo imaginario de K Budai. Opiniones del propio abate son estas:

En una democracia –decía el señor Coignard- el pueblo está sometido a su voluntad, lo cual es muy dura esclavitud. Realmente, el pueblo es tan extraño y contrario a su propia voluntad como pudiera serlo a la del príncipe, porque de la voluntad común solo se encuentra poco o nada en cada uno, y, sin embargo, cada uno padece por entero su violencia. El sufragio universal no es más que un engañabobos, como la paloma que llevó los Santos Óleos en el pico. El gobierno popular, lo mismo que la monarquía, descansa sobre ficciones y vive de expedientes. Importa solo que las ficciones sean aceptadas y afortunados los expedientes.

[...]

Aunque le supongamos [al Demos] un firme conocimiento de sus propósitos, no es posible que sepa nunca de qué modo han de realizarse, ni siquiera si son realizables. Su autoridad, malamente impuesta, será malamente obedecida y se considerará traicionada. Los diputados que envíen a sus Estados generales alimentarán con ingeniosas mentiras sus ilusiones, hasta que sucumban bajo el peso de sospechas injustas o legítimas. Esos Estados obrarán conforme a la vulgaridad confusa de las muchedumbres de que proceden. Incesantemente devanarán oscuros y múltiples pensamientos. Encargarán a los jefes del Gobierno que ejerzan voluntades vagas, de las que ni ellos mismos logren darse cuenta, y a sus ministros, menos dichosos que el Edipo de la fábula, los devorará, unos tras otro, la Esfinge de cien cabezas por no haber adivinado el enigma, cuyo sentido ignoraba también la propia Esfinge. Su mayor desdicha consistirá en resignarse a la impotencia y en hablar a la hora de actuar. Se convertirán en retóricos, y habrán de ser forzosamente malísimos retóricos, porque al talento acompaña siempre alguna claridad, y la claridad los perdería. Deben aprender la manera de hablar sin decir nada, y los menos tontos se verán condenados a mentir más que los otros, por lo cual los más inteligentes serán los más despreciables. Si existieran aún hombres bastante discretos para convenir tratados, ordenar la Hacienda y atender a los negocios públicos, sus conocimientos de nada les servirían por falta del tiempo indispensable para ponerlos en práctica, y el tiempo es la base de las grandes empresas.

Esa condición humillante desanimará a los buenos y despertará las ambiciones de los malos. Por todas partes las incapacidades ambiciosas se alzarán desde el fondo de los caseríos a los principales empleos del Estado, y como la honradez no es natural en el hombre, sino que debe ser cultivada con minuciosas precauciones y artificios incesantes, aparecerá una muchedumbre de concusionarios que se lanzarán sobre el Tesoro público. El mal se agravará mucho con el escándalo, pues en un Gobierno popular es muy difícil ocultar nada, y por culpa de algunos, todos resultarán sospechosos.

No deduzco de esto, hijo mío, que los pueblos sean entonces más desgraciados que ahora. En nuestras entrevistas anteriores he tratado ya de haceros comprender que no considero el porvenir de las naciones pendiente del príncipe ni de sus ministros, y que se atribuye a las leyes una importancia excesiva cuando se las supone fuente de la prosperidad o de la miseria pública. Sin embargo, la abundancia de leyes es funesta, y temo que los Estados generales abusen aún más de su facultad legisladora.


Mucho más escriben digno de leerse acerca de lo humano Coignard, France y K Budai. ¡Id!

29 mayo 2008

De la injuria a los hombres públicos

Pues en Atenas, si bien existen las prescripciones más estrictas para asegurar la observancia de la cortesía en la vida privada, una vieja tradición permitía a los poetas cómicos gozar en la escena de completa licencia para lanzar ataques contra individuos, por prominentes que éstos fuesen. En verdad, sorprenderá a muchos que semejante licencia sea tolerada por un pueblo que, en la vida ordinaria, considera que un insulto deliberado es más ofensivo que cualquier otra cosa. [...] Sin embargo, nadie piensa que se pueda injuriar a un general o a un político en la escena. Puede ser acusado de peculado, cobardía o inmoralidad, y se espera que el propio aludido se una a la carcajada general. [...] Para mí [Anaxágoras de Clazomene], la incoherencia de esta actitud de los atenienses es más aparente que real. Siempre se mostraron muy sensibles a la injusticia personal, de modo particular si afecta a los débiles e indefensos. Por consiguiente, todos los hombres, y sobre todo aquellos que no están en condiciones de defenderse, son protegidos por la ley, que no tolera que sean objeto de un trato afrentoso e insolente por parte de aquellos que son agresivos por naturaleza, o que, a causa de un concepto equivocado o insensible de su propia riqueza o poder, se consideran superiores a sus semejantes. Pero el hombre a quien los votos de su pueblo reconocen como excepcional y merecedor del poder parece buen blanco para la crítica. Tal crítica deleita a los oyentes y no puede hacer serio daño a un hombre cuya posición es reconocida, en cualquier caso, como superior. Y, en verdad, los más supersticiosos consideran que tales ataques públicos resultan más bien beneficiosos, pues pueden desarmar lo que, según se supone, es la envidia que sienten los dioses por los grandes hombres (noción que, a mi parecer, muestra un concepto bastante mezquino de la divinidad); al paso que otros, más racionales, consideran que no deja de ser útil recordar a los grandes hombres que ellos también son humanos.

Pericles no sólo conocía esta tradición, sino que la aprobaba. Mientras la dignidad de los otros le inspiraba el más tierno respeto y decía a menudo que, puesto que hasta una mirada puede ofender, no menos que palabras y actos insolentes, y que por lo tanto los hombres injustos y engreídos habían de ser castigados por la ley, nunca se sintió herido por las críticas que se le hacían y se manifestaba indiferente ante una falta de consideración para con él. En cierta ocasión, según recuerdo, un hombre excéntrico y tosco, que imaginaba tener motivos de queja contra Pericles, lo siguió a lo largo de toda Atenas gritándole denuestos. Pericles no le prestó ninguna atención hasta que llegó a la puerta de su casa, cuando ya oscurecía. Llamó entonces a Aspasia y, después de haberla besado como era su costumbre, dijo: "Me agradaría que pidieras a un sirviente que traiga una antorcha y que le alumbre el camino a mi amigo, que regresa a su casa".

(Rex Warner, Pericles el Ateniense; traducción de Roberto Bixio; Barcelona, Edhasa, 2002; pp. 238-40).


Algún político contemporáneo apunta las maneras de un Pericles. A veces.

(Aunque explicación, haberla, hayla).

23 mayo 2008

Sin licencia para matar

Fuerzas especiales alemanas en Afganistán dejan escapar a un mando talibán

Por Susanne Koelbl y Alexander Szanda

Fuerzas especiales alemanas tuvieron en sus miras a un importante mando talibán en Afganistán. Pero escapó... porque los alemanes no estaban autorizados a usar fuerza letal. El enfoque de "manos atadas" de la guerra por parte del gobierno alemán está causando fricciones con sus aliados de la OTAN.


Seguro que con nosotros no; ZP y sus sucesivos ministros de Defensa (¿?) pacifistas ya tienen algo que alabar de Angela Merkel.

Las fuerzas especiales alemanas (KSK) están encargadas de capturar al terrorista, en cooperación con el servicio secreto afgano NDS y el ejército afgano. Los soldados alemanes de élite pudieron localizar al mando talibán. Pasaron semanas estudiando su conducta y costumbres: cuándo salía de su casa y con quién, cuántos hombres le acompañaban y con qué armas, el color de su turbante y qué vehículos conducía.

A finales de marzo decidieron actuar para capturarle. En la oscuridad, los KSK, junto con fuerzas afganas, avanzaron hacia su objetivo. Vestidos de negro y con equipo de visión nocturna, el equipo llegó hasta sólo unos pocos cientos de metros de su objetivo antes de ser descubierto por los talibanes.

El peligroso terrorista escapó. Sin embargo, los alemanes podrían haberle matado... Pero los KSK no estaban autorizados para hacerlo.


Es digno motivo de orgullo nacional que hayamos conseguido exportar la guerra de los chistes de Gila*; y es un consuelo meditar que, en caso de guerra entre España y Alemania, no habría muertos salvo por accidente.

(Vía The Other Side of Kim du Toit).

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* O lo sería si pensáramos que la chapuza es invento español.

19 mayo 2008

Matrimonio homosexual

(Entrada publicada originalmente en HispaLibertas el 26 de noviembre de 2004)

Me sumo a la recomendación de Franco Alemán de este artículo de Álvaro Delgado-Gal, Tuercas sueltas.

El artículo anterior es puramente interrogativo. Este otro de Albert Esplugas, en cambio, también pregunta mucho, por ejemplo:

si el Estado no debe sancionar las uniones homosexuales porque de este modo se estaría imponiendo a la sociedad una concepción moral determinada, ¿exactamente por qué motivo sí debe sancionar entonces las uniones heterosexuales?

pero además ofrece una respuesta:

La solución liberal no es nacionalizar el matrimonio homosexual; es privatizar el matrimonio heterosexual.

Solución que ya propuso por ejemplo Larry Elder en un artículo citado por Daniel Rodríguez en 1812. No estaba muy en desacuerdo Donald Sensing, que es pastor protestante y contrario al matrimonio homosexual; le basta con saber que él no los celebraría en su iglesia.

Quiero traducir aquí un argumento perfectamente libertario contra el matrimonio homosexual, de Eric Scheie en Classical Values, aunque no sé si sería aplicable en su totalidad a la situación en España:

La política de identidad de quién-folla-con-quién ha alcanzado nuevas cimas de idiotez con el debate sobre el matrimonio homosexual.

Homosexuales inseguros que necesitan validación, en la línea de "¡Valgo tanto como tú!", sin pensar las cosas, han pedido el "derecho" a casarse... como si fuera parte de la suma total de derechos humanos sin los cuales no se es un ciudadano o incluso una persona. Olvidan que el matrimonio es una institución gubernamental y religiosa, con toda clase de condiciones añadidas*. Olvidan también que la mayoría de los matrimonios terminan en divorcio y, peor aún, bajo la jurisdicción de "tribunales de familia" cada vez más poderosos e invasores de la privacidad. Se pierden derechos de propiedad, las partes derrotadas acaban amargadas, y a menudo se sienten acechadas durante el resto de sus vidas por personas a las que una vez amaron.

¿Por qué quieren los homosexuales (y tantos de la izquierda) infligirse a sí mismos semejante plan? ¿Por qué quieren someter sus relaciones, actualmente libres y sin estorbos, a las no tan tiernas atenciones de los tribunales de familia?

Una pregunta mejor: ¿¿¿por qué quieren someter a los tribunales de familia las relaciones de homosexuales que no consienten en ello???

El "derecho a casarse" no puede verse en un vacío, meramente como un "derecho". Una vez se apliquen a la vida gay los deberes y responsabilidades legales del matrimonio, ninguna pareja gay (no importa cuánto puedieran apreciar su privacidad) será inmune a la pesada mano de la ley. Todo lo que haría falta sería que una parte celosa o vengativa decidiese que es ante la ley un "cónyuge de Derecho común", e inmediatamente se aplicaría la jurisdicción legal.

¿Consentimiento, dice?

Hasta ahora, la homosexualidad consensual ha sido uno de las pocos santuarios de vida bohemia privados y no regulados que quedan en los Estados Unidos. A mí por ejemplo me gustaría dejarlo así. Leyes contra la sodomía aparte, me encuentro irónica (aunque perturbadoramente) de acuerdo con la muchedumbre antigay en que la homosexualidad debería permanecer sin regulación... y fuera del alcance del cada vez más opresivo Estado.


(Nota en realidad irrelevante, pero bueno: Eric Scheie es homosexual impenitente. Como yo, por si quedaba alguien que no se hubiese enterado).


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* (¿Cómo traduciríais "strings attached"?)

10 mayo 2008

De gustibus non disputandum

Publicó el jueves Smith, de Batiburrillo, una entrada arremetiendo contra la FELGTB a cuenta de su concesión a la Cadena COPE del premio Látigo Colectivo “por representar la lesbofobia mediática”, entre otros méritos. (Resulta curiosamente adecuado a la intención el verbo usado en la noticia de Madrid Digital: "El Premio Látigo Colectivo incidirá a la Cadena COPE...").

La entrada de Smith contenía una frase, sobre todas, que ha suscitado reacciones dentro y fuera (Un toque liberal, Contando Estrelas, Cocaína Intelectual).  Comenté sobre ella lo siguiente:

14 | Marzo   8 de Mayo 2008 a las 05:31 PM

>al margen de sus actividades sexuales -que por mucha repugnancia que despierten entre muchísima gente decente, han de ser respetadas si las practican en su nauseabunda intimidad-

¿Es menos impúdica la exhibición pública del asco producido por determinadas actividades privadas que la exhibición pública del goce producido por esas mismas actividades?

Hay que reconocer que no niegas la posibilidad de que algunilla gente decente no sienta mucha repugnancia por ellas (o, al menos, lo que has escrito no la niega). Y que al final de la entrada el "asquito" se refiere sólo a las actividades públicas, donde es irreprochable manifestarlo. Yo encuentro que a veces conviene cortarse un poco, contar hasta diez y repasar lo escrito antes de publicarlo. (Claro que soy mal ejemplo, porque no posteo hace un año).

[...]

Policronio, si la crítica hacia los "determinados homosexuales", que Margol sabe bien que le mandarían a un campo de trabajo como poco tres veces (por homosexual, por derechista y por cristiano), viene regularmente adornada de manifestaciones de repugnancia hacia ellos no por "determinados", sino por homosexuales (y por tanto hacia los homosexuales todos, incluidos por ejemplo Margol y yo), pues encuentro que es comprensible que salte.

Yendo al asunto de la entrada, tiene coña lo de la "homofobia" de la COPE y de FJL concretamente. FJL, que por ejemplo era tan amigo de Alberto Cardín que la gente (gente izquierdista y de progreso) pensaba que eran novios. Y que siguió siendo amigo hasta su muerte. A pesar de que, supongo, algunas de las cosas de las que escribió Cardín podrían ser repugnantes para algunos, o tal vez para muchísimos.

Pero bueno, la derecha corre tupido velo sobre estas cosas, suponiendo que las sepa (que tampoco tiene por qué), y la izquierda "tolerante" las saca sólo con intención de enmerdar.


Me contestó Smith:

17 | Smith   8 de Mayo 2008 a las 11:27 PM

Hola Marzo:

1) Me parece perfecto que cada vez que haya un post sobre homosexuales, entres a Batiburrillo a dar tu opinión. También te animo a que comentes otros posts igualmente interesantes.

2) No pienso retractarme de absolutamente nada. Tampoco me lo pides, cierto... pero mira, yo creo en la libertad de la gente: para travestirse y para meterla donde quiera; pero también para sentir repugnancia por determinadas conductas censurables bajo ópticas iusnaturalistas, católicas o como prefieras catalogarlas. La libertad de sodomizarse no debe estar reñida con la libertad de sentir repugnancia por la sodomía. ¿O no? ¿O qué liberalismo defiendes tú? A ver, que no me he enterado bien.

3) Por último, y pare resumir: este post no era sobre los homosexuales; no... este post era (es) sobre un colectivo de colectivos sexualo-marxistoides completamente intolerantes con la derecha mediática. Colectivos sexuales politizados, que no toleran que los demás rechacemos sus conductas, por muy libres que sean para llevarlas a cabo: parades, orgullos-gay days, manifas anticatólicas, vestirse con plumas, el día del travesti mulato, etc. Ellos son los intolerantes. Ellos son los totalitarios. Ellos son los que han arremetido contra quienes no comulgan con su indecencia. Porque, para mí, estos socialistas no-hetero son indecentes. Son libres de hacer lo que quieran, pero son indecentes. El liberalismo es dejar que hagan lo que quieran, pero también admitir las críticas de los demás, incluidas las
mías.


A lo que respondo:

Hola, Smith.

1) Exageras. Buscando en Google "homosexualidad site:batiburrillo.redliberal.com" me salen 39 resultados. De ellos, hay un comentario mío exactamente en uno, y no va de homosexualidad. Y no llevo cuenta de las veces que comento aquí, aunque creo que son pocas; pero sí guardé la referencia a esta (porque daba datos de algún interés), que tampoco va del asunto sino de abortos en Rusia.

2) Por supuesto que no te pido que te retractes de nada; pero el pasaje que cité me parece lamentablemente desafortunado.

Me explicaré más. Pienso que ese "nauseabunda" aplicado la intimidad sobra, estorba y aun escandaliza (en el sentido etimológico y en el corriente) no porque te niegue la facultad de sentir náuseas, que de ninguna manera te la niego, sino porque no corresponde al género "comentario político liberal". Con las náuseas sobre las intimidades ajenas puede hacerse política, claro es, pero será, por decirlo suavemente, harto difícil que salga liberal. Vamos, que la materia prima es de las más indicadas para que salga lo contrario. Por tanto su mención distrae del asunto, luego detrae del conjunto.

Tomemos, en cambio, la frase en cuestión sin el (persevero) infausto adjetivo: "actividades sexuales -que, por mucha repugnancia que despierten entre muchísima gente decente, han de ser respetadas si las practican en su intimidad-". Esto, aunque lo considere de redacción mejorable (objetaría yo al decente, aunque con menos intensidad que al nauseabunda), es un claro signo de liberalismo. Es más, de liberalismo meritorio, pues poco mérito tiene permitir lo que le agrada a uno.

Sospecho, pues, que el liberalismo que defiendo yo se parece al que defiendes tú como poco en que no entra a gobernar los gustos y disgustos particulares, empresa arrogante y mal aconsejada.

3) De acuerdo con que tienes perfecto derecho a rechazar las conductas que te parezcan rechazables.


Y, como veo que no se admiten ya comentarios en esa entrada de Batiburrillo (lo que, tal vez extrañamente, me extraña), aprovecho y lo publico aquí, que ya iba siendo año de publicar algo.

29 abril 2007

Columbine: lo que dijo Charlton Heston, lo que reflejó Michael Moore

Ya que Bowling for Columbine cabalga de nuevo, aprovecho para desempolvar una traducción que hice hace años del famoso discurso de Charlton Heston a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), para compararlo con su "resumen" en la película de Michael Moore.

Pero recordemos un poco los antecedentes. El 20 de abril de 1999 dos estudiantes mataron a tiros a 13 personas e hirieron a otras 24 en el Instituto Columbine (cerca de Littleton y Denver, Colorado) antes de suicidarse. El 4 de mayo se celebró en Denver, como estaba previsto desde al menos meses antes, la asamblea anual de la NRA, entre protestas por semejante osadía. Su presidente, Charlton Heston, se dirigió así a los socios:

Gracias. Muchas gracias. Buenos días. Me alegra mucho daros la bienvenida a esta reunión anual abreviada de la Asociación Nacional del Rifle. Buenos días. Gracias a todos por venir, y gracias por apoyar a vuestra organización.

Quiero también aplaudir vuestro valor al venir hoy aquí. Por supuesto, tenéis derecho a estar aquí. Como sabéis, hemos cancelado las festividades, la camaradería de que normalmente disfrutamos en nuestras reuniones anuales. Esta decisión ha dejado perplejos a algunos y ha supuesto un inconveniente para millares. Como vuestro presidente, os pido disculpas. Pero es adecuado y decente que hagamos esto. Porque los miembros de la NRA somos, sobre todo, americanos. Esto significa que, cualesquiera que sean nuestras diferencias, nos respetamos mutuamente y permanecemos unidos, especialmente en la adversidad.

Tengo un mensaje del alcalde, el señor Wellington Webb, el alcalde de Denver. Me envió esto, y dijo 'No vengan aquí. No les queremos aquí'. Le dije al alcalde, bien, mi respuesta al alcalde es: yo me presenté voluntario para la guerra a la que querían que fuese cuando tenía dieciocho años. Desde entonces he hecho algunos recadillos para mi país, desde Nigeria a Vietnam. Sé que muchos de los que estáis en esta sala podríais decir lo mismo. Pero el alcalde dijo que no viniéramos.

Lamento eso. También lamento los anuncios en los periódicos que dicen lo mismo, que no vengamos. Este es nuestro país, como americanos somos libres de viajar a donde queramos en nuestra ancha tierra.

Dicen que crearemos distracción en los medios, pero nos han precedido aqui cientos de equipos de noticias. Dicen que crearemos distracción política, pero no es la NRA la que estado presionando en busca de ventaja política, convocando conferencias de prensa para proponer grandes paquetes de nueva legislación.

Aún dicen que no vengamos. Supongo que lo que más me entristece es que eso sugiere complicidad. Implica que vosotros y yo y ochenta millones de honrados poseedores de armas somos de algún modo culpables, que no nos importa; nos importa tanto como a ellos; o que no merecemos estar tan conmovidos y horrorizados como cualquier otra alma en América, doliéndonos por la gente de Littleton.

Que no vengamos. Es ofensivo. También es absurdo, porque vivimos aquí. Hay millares de miembros de la NRA en Denver, y decenas y decenas de millares en el estado de Colorado.

Miembros de la NRA trabajan en las fábricas de Denver, pueblan las facultades de Denver, gestionan las corporaciones de Denver, juegan en los equipos deportivos de Colorado, trabajan en los medios de comunicación a lo largo de Cross Range, son padres y profesores y entrenadores de los niños de Denver, acuden a las iglesias de Denver y representan orgullosamente a Denver en uniforme en los océanos del mundo y en los cielos de Kosovo en este mismo instante.

Hay miembros de la NRA en el Ayuntamiento, Fort Carson, el NORAD, la Academia de la Fuerza Aérea y el Centro de Entrenamiento Olímpico. Y sí, seguramente hay miembros de la NRA entre los héroes de los equipos de policía, bomberos y SWAT que arriesgaron sus vidas para rescatar a los estudiantes de Columbine.

¿Que no vengamos? Ya estamos aquí. Esta comunidad es nuestro hogar. Toda comunidad de América es nuestro hogar. Somos una organización de ciento veintiocho años de edad del tronco de América. La ética de la Segunda Enmienda, de posesión legal y responsable de armas, abarca la más amplia sección transversal imaginable de la vida americana.

Así pues, tenemos el mismo derecho que todos los demás ciudadanos a estar aquí. A ayudar a soportar la aflicción, y compartir nuestro dolor, y ofrecer nuestra respetuosa y firme voz al discurso nacional que ha brotado alrededor de esta tragedia.

Una cosa más. Nuestras palabras y nuestra conducta aquí serán esta mañana más escrutadas que nunca. Los que nos son hostiles acecharán a la espera de arrebatar unas palabras fuera de contexto, buscando siempre un momento embarazoso para ridiculizarnos. Por tanto, seamos cuidadosos. Los ojos de la nación están hoy sobre nosotros.


Según la transcripción de David Hardy (en Truth about Bowling for Columbine), en la película esto se convierte en la siguiente secuencia:

Niños llorando junto al Instituto Columbine;

Corte a Charlton Heston, que sostiene un mosquete y proclama: "sólo tengo cinco palabras para vosotros: 'de mis frías manos muertas'";

Corte a un cartel que anuncia la reunión, mientras Moore entona: "Sólo diez días después de los asesinatos de Columbine, a pesar de los ruegos de una comunidad en duelo, Charlton Heston vino a Denver a celebrar una gran reunión pro-armas para la Asociación Nacional del Rifle";

Corte a Heston, que (supuestamente) continúa su discurso: "Tengo un mensaje del alcalde, el señor Wellington Webb, el alcalde de Denver. Me envió esto, y dijo 'No vengan aquí. No les queremos aquí'. Le dije al alcalde este es nuestro país, como americanos somos libres de viajar a donde queramos en nuestra ancha tierra. ¿Que no vengamos? Ya estamos aquí."


Vaya, ¿de dónde ha salido lo de las frías manos muertas? Pues de un discurso de Heston un año más tarde en Carolina del Norte. ¡Ups! Supongo que, como había pasado ya otro par de años cuando Moore hizo la película, le fallaría la memoria con estos pequeños e insignificantes detalles de si Fulano dijo lo que digo que dijo cuando, donde y a quien digo que lo dijo.

Lo que sigue nos muestra que a Moore tampoco le importa mucho si Fulano dijo lo que Moore dice que dijo, punto. El "cortecillo" justo después de le dije al alcalde no está mal, ni el de todo lo que venía antes de ya estamos aquí. Así, ajustando un poco el montaje, puede sin duda mostrarse al Papa diciendo: "las puertas del infierno prevalecerán". No sé por qué se molestó Heston en su último párrafo; la capacidad de Moore y similares de sacar palabras fuera de su contexto y ponerlas en otro más propicio para ellos es difícilmente resistible.

(Para un repaso más amplio de Bowling for Columbine, véase el artículo de José Carlos Rodríguez en Liberalismo.org).

20 abril 2007

Armas de fuego y asesinatos en masa

Mary White llama mi atención sobre una entrada del miércoles en el blog Classically Liberal. Y tan digna de atención me parece que la traduzco entera:


Cuando los asesinos en masa encuentran resistencia armada

Ocurrió en una universidad en Virginia. Un estudiante resentido, un inmigrante, sacó un arma y empezó una ensalada de tiros. Pero no fue en la Politécnica de Virginia. Fue en la Facultad de Derecho Apalachiana, en Grundy, no muy lejos. Puede llegarse fácilmente de una facultad a otra, simplemente tomando la carretera 460 a través de Tazewell.

El 16 de enero de 2002 Peter Odighizuwa fue al campus. Le habían suspendido. Odighizuwa estaba furioso, blandía una pistola y gritaba a los estudiantes: "venid a por mí". Los estudiantes, al ver el arma, huyeron. Casi inmediatamente empezó a disparar. En segundos, Odighizuwa había matado al decano de la Facultad, a un profesor y a una estudiante. Otros tres estudiantes estaban también heridos, uno en el pecho, uno en el vientre y otro en la garganta.

Muchos estudiantes oyeron los disparos. Dos de ellos fueron Mikael Gross y Tracy Bridges. Mikael estaba fuera de la Facultad, pues acababa de volver del almuerzo cuando oyó los disparos. Tracy estaba dentro, en clase. Ambos corrieron inmediatamente a sus vehículos. Ambos tenían en él bajo llave una pistola.

Bridges, que tenía una pistola de calibre .357 Magnum, dijo más tarde que estaba dispuesto a tirar a matar si era necesario. Él y Gross se acercaron a la vez a Odighizuwa desde diferentes direcciones, ambos apuntándole con sus armas. Bridges gritó a Odighizuwa que soltara el arma. Cuando Odighizuwa se dio cuenta de que le tenían encañonado dejó caer su pistola. Un tercer estudiante, desarmado, Ted Besen, se acercó al asesino y fue atacado físicamente.

Pero ahora Odighizuwa estaba desarmado. Los tres estudiantes pudieron reducirle y retenerlo hasta que llegó la Policía. Odighizuwa está ahora en la cárcel por los asesinatos que cometió. Su ensalada de tiros acabó cuando se enfrentó a dos estudiantes armados. Ese día no hubo más víctimas, gracias a la resistencia armada.

Pero no es fácil que hayáis oído acerca de esto. ¿Os preguntáis por qué? Los medios de comunicación, aunque informaron ampliamente sobre el ataque, omitieron el hecho de que Bridges y Gross estaban armados. La mayor parte simplemente informó que otros estudiantes saltaron sobre el pistolero, reduciéndolo. No se mencionó que dos de ellos estaban armados.

James Eaves-Johnson escribió sobre esto una semana más tarde en el Diario de Iowa: "Una búsqueda en Lexus-Nexis produjo 88 historias sobre el asunto, de las cuales sólo dos mencionaban que Bridges o Gross estaban armados." Este artículo de 2002 señalaba que "Fue un tiroteo muy público con mucha cobertura por parte de los medios". Pero los medios omitieron la información que mostraba cómo dos estudiantes con armas de fuego acabaron con el tiroteo.

Mencionó también un segundo incidente. Y, aunque yo había leído muchos artículos sobre este otro tiroteo para un artículo que escribí sobre maltratos en las escuelas, ninguno mencionaba el papel que tuvo un arma de fuego en ponerle fin. Hasta hoy no conocía la historia completa.

Luke Woodham era un adolescente con problemas. Sentía que nadie le quería de verdad. En 1997 asesinó a su madre y se puso una gabardina. Llenó los bolsillos de munición, tomó una pistola y fue al Instituro Superior Pearl, en Pearl, Mississippi. En rápida sucesión mató a dos estudiantes e hirió a otros siete.

Lo tenía planeado. Empezaría disparando a estudiantes y seguiría hasta oir a lo lejos las sirenas de la Policía. Eso le daría tiempo para llegar a su coche y dejar el campus. De allí iría al cercano Instituto Medio Pearl y empezaría a disparar de nuevo. El final no estaba claro. Tal vez se suicidaría, o tal vez la Policía acabase por darle alcance y matarle. De cualquier manera, mucha más gente iba a morir.

Lo que el plan de Woodham no había tenido en cuenta fueron los actos del subdirector Joel Myrick. Myrick oyó los disparos. No podía tener una pistola en el Instituto. Pero tenía una guardada bajo llave en su vehículo, en el aparcamiento. Corrió afuera y tomó el arma.

Mientras Myrick volvía al Instituto, Woodham estaba en su vehículo, dirigiéndose a su siguiente objetivo. Myrick apuntó su arma. Al ver la pistola, el adolescente estrelló su coche. Myrick se acercó al coche y encañonó al asesino, que se rindió inmediatamente. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

Así que no lo sabíais. Yo tampoco, hasta hoy. Eaves-Johnson escribió que hubo "687 artículos sobre el tiroteo en el instituto en Pearl, Mississippi. De ellos, sólo 19 mencionaban que" Myrick había usado un arma para detener a Woodham "cuatro minutos y medio antes de que llegase la policía".

Probablemente, mucha gente ha olvidado el tiroteo de Edinboro, Pennsylvania. Fue en un baile de graduación en el que Andrew Wurst entró para desahogar su ira contra el instituto. Primero, afuera, disparó al profesor John Gillette. Empezó a disparar al azar en el restaurante, donde se habían reunido 240 estudiantes.

Fue el propietario del restaurante, James Strand, armado con una escopeta, quien capturó al tirador y lo retuvo para la policía. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

El 12 de febrero de este año un joven entró en la galería comercial de la Plaza Trolley, en Salt Lake City. La galería se había declarado a sí misma una "zona libre de armas de fuego", prohibiendo llevarlas a sus clientes. A ese joven no le preocupaba. De hecho, le gustó saber que sus víctimas no podrían defenderse.

Abrió fuego aun antes de entrar, matando a sus primeras víctimas justo afuera de la puerta principal. Al entrar en el vestíbulo de la galería iba disparando en todas direcciones. Hirió a varias personas más en una tienda de tarjetas nada más entrar en la galería. Siguió hacia la tienda Pottery Barn Kids.

Lo que no sabía es que un cliente, Kenneth Hammond, había hecho caso omiso de los carteles que informaban a los clientes de que no se podía entrar armado. Era un policía pero no estaba de servicio, y no era un policía de Salt Lake City. Según todas las reglas era un civil ese día y probablemente debería haber dejado el arma en su vehículo.

Fue bueno que no lo hiciera. Estaba cenando en la galería con su esposa cuando oyó los disparos. Le dijo que se escondiese y llamase a Emergencias. Él fue a enfrentarse al asesino, que se encontró bajo fuego mucho antes de lo que esperaba. De aquí en adelante todos sus esfuerzos fueron para protegerse de Hammond; no tuvo tiempo para matar a nadie más. Hammond pudo mantener fijo al tirador hasta que por fin llegaron los policías, uno de los cuales mató al hombre. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

En cada uno de estos casos el asesino es interrumpido en el momento en que se enfrenta a resistencia armada. Está claro que en tres de estos casos el tirador tenía la intención de continuar su ensalada de tiros. En el cuarto caso, Andrew Wurst, no es evidente si pretendía seguir disparando o no, pues fue aprehendido por el propietario del restaurante cuando salía de él.

En tres de estos casos hubo resistencia armada por parte de estudiantes, profesores o civiles. En un caso, por un policía fuera de servicio que no tenía autoridad legal en ese lugar y que llevaba su arma contra la política de "armas no" de la galería comercial.

¿Qué habría ocurrido si esta gente hubiese esperado a la policía? En tres casos los tiradores fueron aprehendidos por civiles armados antes de la llegada de la policía. En la Plaza Trolley, Hammond mantuvo al tirador ocupado hasta entonces. En los cuatro casos la policía local llegó con cierto retraso.

Considerad los horribles sucesos de la Politécnica de Virginia. De nuevo un hombre armado entra en una "zona libre de armas". Mata a dos víctimas y se va mucho antes de que llegue la policía. Pasa dos horas en el campus, haciendo no se sabe qué. Entra entonces en otro edificio del campus y empieza a disparar. En todo este tiempo no ha encontrado a ningún policía. Y todos los estudiantes y profesores presentes habían, al parecer, respetado la política de "armas no" de la universidad. De modo que nadie le detuvo. ¡NADIE LE DETUVO! Y cuando acabó su ensalada de tiros había 32 personas muertas. Fue el tirador el que acabó la ensalada. Se quitó la vida y cuando llegó la policía lo único que le quedaba por hacer era ocuparse de los muertos.

Hubo muchas más víctimas ese día. El tirador no encontró resistencia armada.

16 abril 2007

Mary goes diva!

Aquí. Que escribas mucho más que yo, Mary :-)

25 diciembre 2006

Black ladders lack bladders: apunte sobre la traducción y la poesía

Hace, según el ritmo de este blog, no mucho tiempo que Kantor escribió en el suyo sobre la universalidad del campo semántico. Esta es su tesis central:

Cuando digo que el campo semántico es universal no quiero decir que todos los seres humanos tengan el mismo campo semántico en sus cerebros: por supuesto que el tamaño y forma del campo semántico depende del trasfondo cultural. Lo que quiero decir es que, dados dos individuos hablantes nativos de distintos idiomas, los campos semánticos de ambos podrían ampliarse para contener los objetos semánticos del campo del otro. Esto es: el campo semántico no es dependiente del idioma.


A esto tengo poco que comentar. Sí querría, en cambio, matizar lo siguiente:

La universalidad del campo semántico tiene una hermosa consecuencia literaria que no puede resistirme a mencionar: la literatura de alta calidad no debería escribirse con regularidades o ritmos fonéticos, sino con imágenes mentales. La literatura valiosa es siempre universal; esto implica una especie de platonismo.

Tomemos el comienzo del Julio César de Shakespeare, “Prestadme oídos, ciudadanos romanos”. La belleza de la declaración no procede del sonido sino de la metáfora, intelectualmente estimulante. El máximo ejemplo de literatura perfectamente traducible es la Biblia, que conserva su belleza en todos los idiomas; esto no es un accidente: el texto bíblico no está escrito con sonidos [1], sino con flujo rítmico de ideas y una potente colección de arquetipos literarios. Es poesía, pero no poesía rítmica.

[1] A diferencia del Corán, que queda devastado en la traducción.


Pero antes tomaré prestada a Aldous Huxley (Los escándalos de Crome [Crome Yellow], en traducción de J. Farrán y Mayoral; capítulo XX) la exposición de una posición sobre la literatura opuesta a la de Kantor:

—Las palabras —dijo Dionisio por fin—, las palabras, no sé si puede usted comprender cómo las amo. Usted se preocupa demasiado por las cosas concretas, por las ideas y por las personas para poder comprender toda la belleza de las palabras. El espectáculo de Mr. Gladstone hallando treinta y cuatro rimas para la palabra Margot le parecerá a usted una cosa más bien patética. Los sobres que escribía Mallarmé con sus direcciones en verso le dejan a usted indiferente, a menos que no le causen lástima; usted no puede comprender que

Apte à ne point te cabrer, hue!
Poste, et j'ajouterai, dia!
Si tu me fuis onze-bis Rue
Balzac, chez c'est Hérédia,


es un pequeño milagro.
—Tiene usted razón —dijo Mr. Scogan—. No puedo comprenderlo.
—¿No le parece a usted una cosa mágica?
—No.
—Esa es la piedra de toque del temperamento literario —dijo Dionisio—; la sensación de magia, el sentimiento de que las palabras tienen un poder. La parte verbal, técnica, de la literatura es sencillamente una extensión de la magia. Las palabras son la invención primera y más grandiosa del hombre. Con el lenguaje, el hombre ha creado todo un nuevo universo. ¿Qué tiene de maravilla que amara las palabras y les otorgara un poder? Con palabras justas y armoniosas los magos hacían salir conejos de los sombreros vacíos y espíritus de los elementos. Sus descendientes, los literatos, continúan todavía el proceso ensamblando sus fórmulas verbales y temblando de gozo y temor ante el poder del encanto producido. ¿Conejos de los sombreros vacíos? No, sus hechizos tienen un poder más sutil porque evocan emociones en los espíritus vacíos. Formulados por medio de su arte, los dictados más insípidos adquieren enormes significaciones. Por ejemplo, yo pronuncio la afirmación Black ladders lack bladders*. Una verdad evidente por sí misma, una de esas sobre las cuales no valdría la pena insistir si yo la hubiera formulado en palabras tales como Black fire-escapes have no bladders o Les échelles noires manquent de vessie. Pero en cuanto digo Black ladders lack bladders, la frase, a pesar de su trivial evidencia, se torna significativa, inolvidable, emocionante. La creación, por medio del poder de la palabra, de alguna cosa que hacemos salir de la nada, ¿qué es sino magia? Y aun puedo añadir ¿qué es sino literatura? La mitad de la mejor poesía del mundo es sencillamente Les échelles noires manquent de vessie, traducido en mágica significación por Black ladders lack bladders. ¿Y usted no puede apreciar las palabras? Lo siento por usted.
—Un carminativo mental —dijo Mr. Scogan meditabundo—. Eso es lo que usted necesita.

* Las escaleras negras carecen de vejiga


Considero exagerada la pasión de Dionisio por las palabras, pero la comparto en alguna medida. Kantor, por contra, parece un cumplido scoganiano, como echo de ver en que su cita del Julio César de Shakespeare es fiel a las ideas, pero no a las palabras del original. En efecto, el principio del discurso fúnebre de Marco Antonio, que cita como Lend me ears, Roman citizens corresponde, ay, a este endecasílabo: Friends, Romans, countrymen, lend me your ears: Amigos, romanos, compatriotas, prestadme oídos (acto III, escena 2ª).

De modo que no estoy de acuerdo con los dos últimos párrafos de Kantor. La literatura no es exactamente lo mismo que la poesía; la poesía es una forma literaria, precisamente aquella en la que la forma y el ritmo son más importantes. A diferencia de black ladders lack bladders la buena poesía, sin duda, tendrá, además de una bien lograda y rítmica forma, un contenido que esté a la altura y pueda sobrevivir a la traducción; pero yo no afirmaría que la paráfrasis en prosa de un poema sea poesía. O, como poco, no será tan poesía como el poema.

Procuraré ilustrarlo con otro ejemplo de William Shakespeare: el segundo soneto. En primer lugar el original inglés:


When forty winters shall besiege thy brow,
And dig deep trenches in thy beauty's field,
Thy youth's proud livery, so gazed on now,
will be a totter'd weed, of small worth held:

Then being askt where all thy beauty lies,
Where all the treasure of thy lusty days;
To say, within thine own deep-sunken eyes,
Were an all-eating shame and thriftless praise.

How much more praise deserved thy beauty's use
If thou couldst answer, 'This fair child of mine
Shall sum my count, and make my old excuse,'
Proving his beauty by succession thine!

This were to be new made when thou art old,
And see thy blood warm when thou feel'st it cold.


Una traducción en prosa:


Cuando cuarenta inviernos asedien tu frente y caven profundas trincheras en el campo de tu belleza, la orgullosa librea de tu juventud, tan admirada ahora, será una raída ropa de luto, tenida en poco valor. Si entonces te preguntan dónde yace toda tu belleza, dónde todo el tesoro de tus días vigorosos, decir que en tus propios ojos profundamente hundidos sería devoradora vergüenza y desmedrada alabanza. ¡Cuánta más alabanza merecería el uso de tu belleza si pudieses responder: "este hermoso hijo mío sumará mi cuenta, y excusará mi vejez", probando su belleza, por sucesión, la tuya! Esto sería hacerte nuevo cuando seas viejo, y ver tu sangre cálida cuando la sientas fría.


Y, por último, una traducción casi en forma de soneto (lo siento, pero fui incapaz de hacerla con rima consonante):


Tu frente asediarán cuarenta inviernos
y en tu belleza cavarán trincheras;
un harapo será de poco precio
tan orgullosa juvenil librea;

si te preguntan: 'Tu belleza, ¿dónde?
De la edad del vigor, ¿dónde el tesoro?',
que en tus ojos sumidos, si respondes,
será voraz vergüenza y flaco elogio.

¡Cuánto más tu belleza bien se usa
si puedes contestar: 'Este hijo hermoso
suma mi cuenta y mi vejez excusa',
su beldad de la tuya testimonio!

Hacerte nuevo en tu vejez sería,
ver cálida tu sangre entonces fría.


La traducción en prosa es más completa; al no haber límite de sílabas caben todas las ideas del original con sus mismas relaciones (aproximadamente), todo lo que Kantor exige a la poesía. Pero opino que la traducción en verso es más poética; al menos, es un poema, como lo es el original. ¿Cuál de las dos es, pues, más fiel?

23 julio 2006

Sobre la guerra Israel - Hizbulá

Thomas Sowell el viernes en Townhall.com (vía BarcePundit), sobre cómo hemos llegado a donde estamos:

Pacifistas contra la paz



Uno de los muchos fracasos de nuestro sistema educativo es que echa al mundo a gente incapaz de distinguir la retórica de la realidad. No han aprendido ningún modo sistemático de analizar ideas, derivar sus implicaciones y contrastar estas implicaciones contra los tozudos hechos.

Los movimientos de "paz" están entre los que se aprovechan de esta extendida incapacidad de ver, más allá de la retórica, hasta las realidades. Poca gente parece siquiera interesada en los resultados reales de los llamados movimientos de "paz"; esto es, en si realmente producen paz o guerra.

Tomemos el Próximo Oriente. Se está pidiendo un acuerdo de alto el fuego en interés de la paz. Pero ha habido más acuerdos de alto el fuego en el Próximo Oriente que en ninguna otra parte. Si los acuerdos de alto el fuego promoviesen realmente la paz, el Próximo Oriente sería la región más pacífica sobre la faz de la tierra en lugar de la más violenta.

¿Se terminó la Segunda Guerra Mundial con acuerdos de alto el fuego o aniquilando gran parte de Alemania y Japón? No nos confundamos, en el proceso murieron civiles inocentes. Incluso murieron prisioneros de guerra americanos cuando bombardeamos Alemania.

[...]

Hubo un tiempo en el que habría sido suicida amenazar, no digamos atacar, a una nación con un poder militar mucho más fuerte, porque uno de los peligros para el atacante era la perspectiva de ser aniquilado.

La "opinión mundial", la ONU y los "movimientos de paz" han eliminado ese estorbo. Hoy un agresor sabe que, si su agresión fracasa, aún estará protegido de todo el poder y furia en la represalia de los que ha atacado porque habrá quienes, retorciéndose las manos, demandarán un alto el fuego, negociaciones y concesiones.

[...]

El resultado más catastrófico de los movimientos de "paz" fue la Segunda Guerra Mundial. Mientras Hitler estaba armando a Alemania hasta los dientes, los movimientos de "paz" en Gran Bretaña abogaban por el desarme de su propio país "como un ejemplo para otros".

Los miembros laboristas del Parlamento británico votaron consistentememte contra el gasto militar y los estudiantes universitarios británicos se comprometían públicamente a no luchar jamás por su país. Si los movimientos de "paz" trajeran la paz, no habría habido una Segunda Guerra Mundial.

[...]


También Sowell, en Libertad Digital, sobre un “ciclo” de estupidez, o sea, lo mismo:

Aquellos que continúan pidiendo un final del "ciclo de violencia" son los que hacen esa violencia más probable. Siempre se puede contar con que "la opinión mundial" en general y la de Naciones Unidas en particular aconsejarán "contención" en la respuesta a los ataques y "negociaciones" en respuesta a amenazas letales. Lo que eso significa es que aquellos que empiezan los conflictos han de pagar un precio inferior al no tener los agredidos vía libre en su contraataque. Reducir el precio a pagar por los agresores virtualmente garantiza más agresiones.



Mark Steyn hoy en el Chicago Sun-Times (vía BarcePundit), trata de a dónde parece que vamos:


Hace unos pocos años, cuando se hablaba airosamente del "proceso de paz de Oriente Próximo" y una "solución de dos estados" yo decía que que el problema era que los palestinos veían una solución de dos estados como una etapa provisional en el camino hacia una solución de un estado. Subestimé la depravación islamista. Como vemos ahora en Gaza y el sur del Líbano, cualquier solución de dos estados sería una etapa provisional en el camino hacia una solución sin ningún estado.

En una de las más admirablemente directas de las declaraciones islamistas, Huseín Masauí, el líder de Hizbulá tras la matanza de fuerzas estadounidenses y francesas hace veinte años, lo expresó así:

No luchamos para que nos ofrezcáis algo. Luchamos para eliminaros.


Estupendo. Pero supongamos que se hubiera salido con la suya; entonces, ¿qué? Supongamos que hasta el último judío de Israel estuviera muerto o hubiese huido; ¿qué surgiría en lugar de la Entidad Sionista? Sería algo como las okupaciones de terror de Hamás-Hizbulá en Gaza y Cisjordania, a lo grande. Hamás ganó abrumadoramente las elecciones palestinas, y Hizbulá obtuvo el control formal de ministerios clave en el gobierno libanés. Pero no son Mussolini: no tienen ningún interés en hacer que los trenes lleguen a sus horas. [...]

[...]

Supongamos que esto fuera cierto; que unos terroristas hicieron volar en discotecas de Bali a parejas australianas en luna de miel y a fumetas escandinavos a causa de "la cuestión palestina". ¿No sugiere esto que esa gente está, en cierto modo, chalada? Después de todo, hay cantidad de simpatizantes del IRA por todo el mundo (probad a defender la posición de los unionistas del Ulster en un bar de Boston) y sin embargo nunca se les ha ocurrido protestar por el dominio británico en Irlanda del Norte haciendo volar a, digamos, turistas alemanes en Tailandia. [...]

[...]

Pero el oportunismo saudí-egipcio-jordano sobre Palestina les ha alcanzado: por fin se han dado cuenta de que una estrategia de evitación consciente de la resolución de la "cuestión palestina" ha ayudado a entregar Gaza, y Líbano y Siria, en manos de un régimen que es para el mundo árabe una amenaza mucho mayor que la Entidad Sionista. El Cairo & Cía. se habían acostumbrado tanto a gimotear a cuenta de la pseudocrisis palestina decenio tras decenio que que nunca se les ocurrió que un día podrían enfrentarse a una crisis de verdad: un Oriente Próximo dominado por un Irán apocalíptico y sus agentes locales, en el que el autogobierno árabe resulta haber sido un mero interludio entre los sultanes otomanos y el eclipse eterno de un paraguas nuclear persa. Los sionistas salieron de Gaza y ahora es un Talibanistán redivivo. Los sionistas salieron del Líbano y la fuerza más poderosa del país (con una ventaja demográfica continuamente creciente) son los agentes chiítas de Irán. No ha habido sionistas cerca de Damasco en sesenta años y Siria es en la práctica la primera puta carcelaria árabe sunní de Irán. Para los otros regímenes de la región, Gaza, Líbano y Siria son estados muertos que han resurgido como vampiros.

[...]

Mientras tanto, Kofi Annan [...] está proponiendo acerca de Israel y Hizbulá que vayan fuerzas de paz de la ONU, no para conservar la "paz" entre dos estados soberanos sino entre un estado soberano y una banda terrorista usurpadora. Despreciable como es, el Secretario General muestra un agudo discernimiento de la dirección que ha tomado el mundo: ya hay "actores no estatales" que tienen cohetería más sofisticada que muchas naciones de la Unión Europea; si Irán se sale con la suya, sus apoderados serán potencias nucleares por implicación. Tal vez deberíamos ponerles en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

[...]


Francis Porretto, la semana pasada, respondía preventivamente a aquellos a quienes "una solución sin estado" pueda parecer atractiva:

En la práctica, Israel ha ido a la guerra contra un país caótico y hostil que carece de un auténtico gobierno. (Vuestro Cascarrabias evitará honrarlo con el término “anarquía”; preferiría reservar esa palabra para países no gobernados pacíficos y que observan el Derecho imperio de la Ley).



En Strategy Page, el viernes, analizaban cómo parece que va la campaña de Israel (vía Pajamas Media):

El plan se desarrolla



21 de julio de 2006: los ataques israelíes a instalaciones militares de Hizbulá están haciendo efecto, con los lanzamientos de cohetes por Hizbulá reducidos en más de la mitad (a unos 40 hoy). Israel tiene varios miles de hombres en el sur del Líbano, y están yendo tras los equipos de lanzamiento de cohetes de Hizbulá. Los israelíes han encontrado que su táctica de lanzar octavillas para advertir a los civiles de que permanezcan alejados de las zonas residenciales usadas para almacenar armas, y especialmente cohetes, ha funcionado. A pesar de los esfuerzos de Hizbulá para obligar a los civiles a quedarse en sus casas, la gran mayoría ha huido de los pueblos y vecindarios donde se sabía que Hizbulá estaba almacenando cohetes. Así, la mayor parte de las bombas israelíes han destruido cohetes y alojamientos, no gente. La ONU no ha aceptado esto, sino que se ha plegado a la versión de los medios y la propaganda pro-Hizbulá, para respaldar a los terroristas y acusar a Israel de usar una "fuerza desporporcionada". La ONU está demandando un alto el fuego (que, para Hizbulá, se interpreta como una pausa antes de la próxima ronda de ataques a Israel). A pesar de la frecuente retórica de la ONU sobre los beneficios de la democracia, parecen tener una idea imperfecta de cómo funciona en realidad. Por ejemplo, si un grupo terrorista lanzase mil cohetes contra cualquier democracia, los ciudadanos de dicha democracia exigirían una acción militar contra los atacantes, no un alto el fuego y el evitar una "respuesta desproporcionada".

Israel entra ahora en la segunda semana de una operación militar de tres semanas. La primera semana fue principalmente una campaña de bombardeo para dañar la capacidad de Hizbulá de desplazar fácilmente hombres y municiones, y para destruir instalaciones de Hizbulá, especialmente lugares de almacenamiento de cohetes. La campaña aérea ha alcanzado hasta ahora unos 1.200 objetivos, incluidos unos 200 lugares de almacenamiento de cohetes. Ha habido unas mil bajas libanesas, menos de una por cada ataque aéreo.

En la segunda semana pequeños grupos de tropas de tierra entran en el sur del Líbano para investigar sitios donde se sospecha que se almacenan cohetes. Esta táctica ha descubierto los sitios cuya construcción Hizbulá fue capaz de ocultar a los reconocimientos aéreos y de satélite israelíes. Hasta ahora, se ha destruido aproximadamente la mitad de los stocks de cohetes de Hizbulá, mientras que alrededor de mil cohetes se han disparado contra Israel. Se estima que Hizbulá tenía unos 14.000 cohetes, la mayoría de menor tamaño (122 mm).

Hizbulá ha entrenado también varias docenas de equipos para sacar los cohetes de sus lugares de almacenamiento y lanzarlos hacia el norte de Israel. En la tercera semana del plan militar de Israel, entrarán más tropas en el sur del Líbano, y los hombres de Hizbulá serán muertos o expulsados. En ese punto, se podrá invitar al Líbano o a la ONU a hacerse cargo de la zona, con alguna garantía (un punto peliagudo) de que Hizbulá no regrese. Si eso no funciona, Israel tiene la opción de crear una zona neutral de 30-40 km de profundidad en el sur del Líbano. Varios cientos de miles de civiles libaneses han huido ya de esa zona, y puede que no se les permita regresar hasta que se haga algo acerca de Hizbulá.


Llama la atención (al menos a mí) que los israelíes supuestamente sedientos de sangre civil necesiten más de un ataque aéreo para herir o matar a un libanés. Y que avisen antes de atacar, claro.

04 julio 2006

Cuando en el curso...

Como la traducción del Cato Institute de la Declaración de Independencia que enlaza Daniel se me hace algo rara, y aprovechando que tenía una hecha, allá va:


DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

EN CONGRESO, 4 DE JULIO DE 1776
DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
REUNIDOS EN CONGRESO GENERAL




Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los lazos políticos que le unían a otro, y asumir entre las potencias de la Tierra la posición separada e igual a que las leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza le dan derecho, un decente respeto a las opiniones de la Humanidad requiere declarar las causas que le impelen a la separación.

Sostenemos que estas verdades son por sí mismas evidentes: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos, los cuales derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que cuandoquiera que alguna forma de gobierno se torna destructiva de estos fines es derecho de las gentes alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, poniendo sus fundamentos en los principios y organizando sus poderes de la forma que juzguen que más verosímilmente llevará a su seguridad y felicidad. La prudencia, ciertamente, dictará que un gobierno largamente establecido no se cambie por causas leves y transitorias; y, de acuerdo con esto, la experiencia ha mostrado siempre que los hombres están más dispuestos a sufrir, mientras puedan sus males sufrirse, que a hacerse justicia aboliendo las formas a las cuales están acostumbrados. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persiguen invariablemente el mismo fin, atestigua el designio de someterles a un absoluto despotismo, es su derecho, es su deber, derribar a un tal gobierno y proveer nuevas garantías para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias, y tal es ahora la necesidad que las constriñe a modificar sus anteriores sistemas de gobierno. La historia del presente rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas las cuales tienen como directo objeto el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sométanse los hechos a un mundo imparcial.

  Ha rehusado su sanción a leyes, las más saludables y necesarias para el bien público.

  Ha prohibido a sus gobernadores aprobar leyes de inmediata y apremiante importancia, a menos que fueran suspendidas hasta la obtención de su sanción; y, una vez suspendidas, ha omitido por completo prestarles atención.

  Ha rehusado aprobar otras leyes para el acomodo de grandes comunidades, a menos que renunciaran al derecho de representación en la legislatura, un derecho inestimable para ellas, y temible para los tiranos solamente.

  Ha convocado a los cuerpos legislativos en lugares inusuales, incómodos y distantes del lugar de depósito de sus archivos públicos, con el solo propósito de fatigarlos hasta que se plegasen a sus disposiciones.

  Ha disuelto repetidamente Cámaras de Representación, por oponerse con viril firmeza a sus invasiones de los derechos de las gentes.

  Ha rehusado por largo tiempo, tras tales disoluciones, convocar nuevas elecciones; por donde los poderes legislativos, incapaces de aniquilación, han vuelto al pueblo en pleno para su ejercicio; quedando el estado entretanto expuesto a todos los peligros de invasiones externas y convulsiones internas.

  Se ha esforzado en evitar la población de estos estados; con tal propósito ha obstruido las leyes de naturalización de extranjeros, rehusando aprobar otras que alentasen sus migraciones aquí, y ha elevado las condiciones para nuevas apropiaciones de tierras.

  Ha obstruido la administración de la justicia, rehusando su sanción a leyes para el establecimiento de poderes judiciales.

  Ha hecho a los jueces dependientes de su sola voluntad para el ejercicio de sus cargos y el monto y pago de sus salarios.

  Ha erigido una multitud de nuevos cargos, y enviado aquí enjambres de funcionarios para acosar a nuestra gente y devorar su sustancia.

  Ha mantenido entre nosotros, en tiempo de paz, ejércitos en pie de guerra, sin el consentimiento de nuestras legislaturas.

  Ha influido para volver a los militares independientes de y superiores al poder civil.

  Se ha confabulado con otros para sujetarnos a una jurisdicción ajena a nuestra Constitución, y no reconocida por nuestras leyes, otorgando su sanción a sus actos de pretendida legislación:
   Para acuartelar entre nosotros grandes unidades de tropas armadas;
   Para protegerlas, por medio de un juicio fingido, del castigo por cualesquiera asesinatos que cometieran entre los habitantes de estos estados;
   Para interrumpir nuestro comercio con todas las partes del mundo;
   Para gravarnos con impuestos sin nuestro consentimiento;
   Para privarnos, en muchos casos, de los beneficios del juicio por jurado;
   Para transportarnos allende los mares para ser juzgados por supuestas ofensas;
   Para abolir el libre sistema de las leyes inglesas en una provincia vecina, estableciendo en ella un gobierno arbitrario, y ampliando sus límites, como para volverla a un tiempo un ejemplo y un instrumento adecuado para introducir el mismo gobierno absoluto en estas colonias;
   Para arrebatarnos nuestras Cartas, aboliendo nuestras leyes más preciosas, y alterando fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos;
   Para suspender nuestras legislaturas propias, y declararse ellos mismos investidos del poder de legislar por nosotros en todos los casos.

  Ha abdicado su gobierno aquí, declarándonos fuera de su protección y haciéndonos la guerra.

  Ha saqueado nuestros mares, devastado nuestras costas, incendiado nuestras ciudades, y destruido las vidas de nuestra gente.

  Está, en estos momentos, transportando grandes ejércitos de mercenarios extranjeros para completar las obras de muerte, desolación y tiranía, ya comenzadas con circunstancias de crueldad y perfidia, con apenas paralelo en las más bárbaras edades, y totalmente indignas de la cabeza de una nación civilizada.

  Ha obligado a nuestros conciudadanos cautivados en alta mar a tomar las armas contra su país, a convertirse en verdugos de sus amigos y hermanos, o a caer ellos a sus manos.

  Ha excitado insurrecciones entre nosotros, y se ha esforzado en traer sobre los habitantes de nuestras fronteras a los despiadados indios salvajes, cuya conocida ley de guerra es la indistinta destrucción de todas las edades, sexos y condiciones.

En cada fase de estas opresiones hemos solicitado su remedio en los más humildes términos: nuestras repetidas peticiones han sido respondidas solamente con repetidas injurias. Un príncipe cuyo carácter está de tal modo marcado por todo acto que puede definir a un tirano es indigno de ser el gobernante de un pueblo libre.

Y no hemos sido deficientes en atenciones hacia nuestros hermanos británicos. Les hemos advertido de tanto en tanto de los intentos de su legislatura de extender sobre nosotros una jurisdicción injustificable. Les hemos rememorado las circunstancias de nuestra migración y establecimiento aquí. Hemos apelado a su natural justicia y magnanimidad, y les hemos conjurado por los lazos de nuestra común estirpe a denunciar esas usurpaciones, que inevitablemente habrían de interrumpir nuestra unión y correspondencia. También ellos han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, por tanto, reconocer la necesidad que proclama nuestra separación, y considerarlos, como consideramos al resto de la Humanidad, enemigos en la guerra y, en la paz, amigos.

Nosotros, por tanto, los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en congreso general, apelando al Supremo Juez del mundo por lo que atañe a la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y por la autoridad de las buenas gentes de estas colonias, solemnemente publicamos y declaramos que estas colonias son, y por derecho deben ser, estados libres e independientes; que quedan absueltas de toda lealtad a la Corona británica, y que cualquier conexión política entre ellas y el estado de Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como estados libres e independientes, tienen completo poder para declarar la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, establecer comercio, y para realizar todos los actos y hacer todas las cosas que los estados independientes pueden por derecho hacer. Y en apoyo de esta declaración, con firme confianza en la protección de la Divina Providencia, mutuamente empeñamos nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.


  John Hancock
 
New-Hampshire: Josiah Bartlett; Wm. Whipple; Matthew Tornton.
 
Massachusetts-Bay: Saml. Adams; John Adams; Robt. Treat Paine; Elbridge Gerry.
 
Rhode-Island & Providence, &c.: Step. Hopkins; William Ellery.
 
Connecticut: Roger Sherman; Saml. Huntington; Wm. Williams; Oliver Wolcott.
 
New-York: Wm. Floyd; Phil. Livingston; Frans. Lewis; Lewis Morris.
 
New-Jersey: Richd. Stockton; Jno. Witherspoon; Fras. Hopkinson; John Hart; Abra. Clark.
 
Pennsylvania: Robt. Morris; Benjamin Rush; Benja. Franklin; John Morton; Geo. Clymer; Jas. Smith; Geo. Taylor; James Wilson; Geo. Ross.
 
Delaware: Caesar Rodney; Geo. Read; (Tho. M:Kean).
 
Maryland: Samuel Chase; Wm. Paca; Thos. Stone; Charles Carroll, of Carrollton.
 
Virginia: George Wythe; Richard Henry Lee; Ths. Jefferson; Benja. Harrison; Thos. Nelson, jr.; Francis Lightfoot Lee; Carter Braxton.
 
North-Carolina: Wm. Hooper; Joseph Hewes; John Penn.
 
South-Carolina: Edward Rutledge; Thos. Heyward, junr.; Thomas Lynch, junr.; Arthur Middleton.
 
Georgia: Button Gwinnett; Lyman Hall; Geo. Walton.

18 junio 2006

Leña a Linux por cortesía de... Linux

Presenciamos una nueva onda de vituperio a Linux en particular y el software libre en general que empezó David Millán y continúa Fernando Díaz Villanueva.

Parece que a ninguno le ha convenido averiguar en qué funcionan sus respectivos blogs. Yo lo he hecho en Netcraft, que comprendo que a ellos les dé yuyu porque usa un sistema operativo y servidor Web libres:

Site report for www.netcraft.com
...
OS: FreeBSD
Web Server: Apache/1.3.27 Unix mod_perl/1.27

Pero, ya que nosotros no les tenemos alergia, veamos gracias a quién podemos leer el blog de David:

Site report for davidmillan.wordpress.com
...
OS: Linux
Web Server: LiteSpeed

¡Ah! ¡Linux! ¡Inmundo! ¡Inmundo! Dentro de lo malo, afortunadamente LiteSpeed no es software libre (aunque tiene una versión gratuita, lo que no sé si te gustará). ¿Y el de Fernando?

Site report for www.diazvillanueva.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache/2.0.51 Fedora

Fernando, tendrás que retirarte el saludo a ti mismo por rojo; no sólo tu blog se publica en Linux, sino además con Apache, el servidor web libre por excelencia.

¿Y los periódicos en los que escribís? A ver David:

Site report for hispalibertas.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache

Je. Y Fernando:

Site report for libertaddigital.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache/2.0.51 Unix PHP/5.0.1

Algo tendrá Linux cuando os da de comer...

Addendum: me había dejado a Econoclasta, que, eso sí, está en vena más moderada y casi irreprochable.

10 junio 2006

Las lecciones éticas de las armas de fuego



"El portar armas es el medio esencial por el cual el individuo afirma tanto su poder social como su participación en la política como un ser moral responsable..." (J.G.A. Pocock, historiador, describiendo las creencias de los fundadores de los Estados Unidos).

No hay nada como tener el dedo en el gatillo de un arma de fuego para revelar quién se es en realidad. Vida o muerte en la contracción de un músculo; la decisión definitiva, con el precio definitivo por la irreflexión o las malas elecciones.

Es una especie de prueba del ácido, una iniciación, el saber que hay una fuerza letal en tu mano y que todas las complejidades y ambigüedades de la elección moral se han refinado hasta quedar en una sola acción: ¿disparar o no?

En verdad, se nos llama a tomar opciones de vida o muerte más a menudo de lo que en general nos damos cuenta. Toda opción política se reduce al cabo a la opción de cuándo y cómo usar fuerza letal, porque la amenaza de fuerza letal es lo que hace de la política y la ley algo más que un juego del que cualquiera puede salirse en cualquier momento.

Pero la mayoría de nuestras opciones de vida y muerte son abstractas; sus costes son difusos y distantes. Estamos aislados de esos costes por capas de instituciones que hemos creado para especializarse en la violencia controlada (policía, cárceles, ejércitos) y para dirigir esa violencia (legislaturas, tribunales). De este modo, las lecciones que esas opciones enseñan rara vez son personales para la mayoría de nosotros.

Nada de lo que la mayoría de nosotros jamás haremos combina el peso moral de la opción de vida o muerte con la inmediatez concreta del momento como el manejo consciente de instrumentos deliberadamente diseñados para matar. Así pues, hay lecciones tan implacables como inapreciables que aprender del llevar armas; lecciones que no son meramente instructivas para el intelecto sino transformadoras del entero carácter emocional, reflexivo y moral.

La primera y más importante de estas lecciones es esta: al final, todo depende de ti.

El dedo en el gatillo no es de nadie sino tuyo. Todas las frases que hay en tu cabeza, todas las emociones de tu corazón, todas las experiencias de tu pasado; estas cosas pueden informar tu elección, pero no pueden mover tu dedo. Toda la socialización y racionalización y justificación del mundo, toda la aprobación o desaprobación de tus vecinos; ninguna de estas cosas puede tampoco apretar el gatillo. Pueden cambiar tus sentimientos sobre la elección, pero sólo tú puedes hacer la elección. Sólo tú. Sólo aquí. Sólo ahora. ¿Disparar, o no?

La segunda es esta: jamás cuentes con poder deshacer tus elecciones.

Si disparas a alguien al corazón, estará muerto. No puedes volverlo a traer. No hay repeticiones. Las decisiones de verdad son así; las tomas, y vives con ellas; o mueres con ellas.

Una tercera lección es esta: al universo no le importan los motivos.

Si tu arma se dispara accidentalmente mientras está orientada en una dirección insegura, la bala matará igual que si hubieras apuntado. “No tenía intención de” puede persuadir a otros de que es menos probable que repitas un comportamiento, pero no devolverá la vida a un cadáver.

Son lecciones duras, pero necesarias. Formuladas, por escrito, pueden parecer triviales u obvias. Pero la madurez ética consiste, en una parte significativa, en saber estas cosas; no meramente en el nivel del intelecto sino en el nivel de la emoción, la experiencia y el reflejo. Y nada enseña estas cosas como la repetida confrontación de opciones de vida o muerte con un serio conocimiento de las consecuencias del fracaso.

Esta intuición psicológica a la vez ilumina y queda reforzada por un hecho central en la historia de los Estados Unidos que suele considerarse puramente político, e incluso (y erróneamente) de interés sólo para los estadounidenses.

Los Padres Fundadores de los Estados Unidos creían, y escribieron, que el portar armas era esencial para el carácter y la dignidad de un pueblo libre. Por esta razón escribieron una Segunda Enmienda en la Declaración de Derechos que reza: “el derecho a portar armas no será infringido”.

Ya se esté de acuerdo o no con ella, la Segunda Enmienda suele interpretarse en estos últimos tiempos como un axioma de carácter político; una expresión de pensamiento político republicano, una prescripción para un equilibrio de poderes en el que el pueblo armado es al menos igual en poderío a las fuerzas organizadas del gobierno.

Es todas estas cosas. Pero es algo más, porque los Fundadores consideraban inseparables el carácter político y el carácter ético individual. Tenían una clara idea de las virtudes individuales necesarias colectivamente para un pueblo libre. No consideraban el hábito de llevar armas meramente una virtud política, sino un promotor directo de la virtud personal.

Los Fundadores habían sido revolucionarios armados con éxito. Cada uno de ellos había confrontado repetidas opciones de vida o muerte, con serio conocimiento de las consecuencias del fracaso. Quisieron que el pueblo de su nación recién nacida cultivase siempre esa clase de madurez ética, el vivo sentido de la responsabilidad moral individual que ellos habían aprendido personalmente del uso de fuerza letal en defensa de su libertad.

En consecuencia, se prohibieron las armas de fuego solamente a aquellos a quienes se pretendía mantener impotentes e infantilizados. Las prohibiciones de armas en los Estados Unidos tienen sus orígenes en la legislación racista diseñada para desarmar a los esclavos y libertos negros. La fraseología de esa legislación recompensa el estudio; se diseñó no sólo para denegar a los negros el poder político de las armas, sino para impedirles aspirar a la dignidad de hombres libres.

La dignidad de hombres libres (y, como adecuadamente añadiríamos hoy, mujeres libres). Es una frase que merece meditación. Ahora que el siglo XX se acerca a su fin suena arcaica. Nuestro discurso casi ha perdido el concepto de que la salud de la res publica se funda en la virtud privada. Demasiados de nosotros contemplan a un presidente que predica “valores familiares” y “responsabilidad” a la nación mientras comete adulterio y perjurio, y no ven una contradicción.

Pero la pregunta formulada por Thomas Jefferson en su discurso inaugural de 1801 aún tiene aguijón. Si no se puede confiar a un hombre el gobierno de sí mismo, ¿cómo puede confiársele el gobierno de otros? Y aquí es donde la historia y la política cierran el círculo volviendo a la ética y la psicología: porque “la dignidad de un hombre (o mujer) libre” consiste en ser competente para gobernarse a sí mismo, y en saber, hasta el centro de sí mismo, que se es competente para ello.

Y es aquí donde la ética y la psicología nos traen de vuelta al portar armas. Pues la causalidad fluye aquí en ambos sentidos; la dignidad de un hombre libre es lo que le hace éticamente competente para portar armas, y el acto de portar armas promueve (enseñando sus duras y sutiles lecciones) las cualidades interiores que componen la dignidad de un hombre libre.

No siempre es así, por supuesto. Hay un 3% o así de psicóticos, drogadictos y desviados criminales que son incapaces de alcanzar la dignidad de hombres libres. Las armas en manos de estos tales no promueven la virtud, sino que son meros instrumentos de tragedia y destrucción. Pero también lo son los automóviles. Y los cuchillos de cocina. Y los ladrillos. Los éticamente incompetentes encuentran fácilmente (y efectivamente) otros medios para destruir y aterrorizar cuando se les deniegan armas. Y, cuando las armas civiles están prohibidas, encuentran más fácilmente víctimas indefensas.

Pero para el otro 97% el portar armas funciona no solamente como una afirmación de poder, sino como una disciplina intensa y redentora. Cuando la muerte súbita pende a centímetros de tu mano derecha, te vuelves mucho más cuidadoso, más atento, y mucho mas pacífico en tu corazón; porque sabes que, si eres impulsivo o descuidado en tus acciones o sucumbes al mal genio, morirá gente.

Demasiados de nosotros hemos llegado a creernos incapaces de esta disciplina. Caemos presa de la morbosa creencia de que, en el fondo, todos somos psicópatas o incompetentes. Se nos ha enseñado a imaginarnos a nosotros mismos con armas solamente como malvados, destinados a sucumbir a lo peor de nuestra propia naturaleza y a matar a alguien amado en un momento de descuido o de ira. O a acabar nuestros días acorralados en un centro comercial, escuchando los megáfonos de la policía mientras un tirador SWAT afina la puntería...

Pero no es así. Creer esto es ignorar las estadísticas y patrones generativos de los crímenes con armas. “Virtualmente nunca”, escribe el criminólogo Don B. Kates, “son los asesinos la gente ordinaria y respetuosa de la ley contra quien se dirigen las prohibiciones de armas. Casi sin excepción, los asesinos son aberrantes extremos con historias de toda una vida de crímenes, abuso de sustancias, psicopatología, retraso mental y/o violencia irracional contra quienes les rodean, así como otras conductas peligrosas, por ejemplo accidentes con automóviles y armas de fuego”.

Creer que se es incompetente para llevar armas es, por tanto, vivir en un corrosivo y casi siempre innecesario temor de sí mismo; de hecho, declararse a sí mismo un cobarde moral. Sería muy difícil imaginar un estado más lejano de “la dignidad de un hombre libre”. En ser un modo de exorcizar este demonio, de reclamar para nosotros mismos la dignidad y el valor y la autoconfianza ética de un hombre (o mujer) libre, radica, en último término, la máxima importancia del llevar armas personales.

Esta es la lección ética final del llevar armas: que es posible hacer elecciones correctas, y que el juicio ordinario de hombres (y mujeres) ordinarios es suficiente para ello.

Podemos verdaderamente aceptar nuestro poder y nuestra responsabilidad de tomar decisiones de vida o muerte, más bien que temerlos. Podemos aceptar nuestra responsabilidad definitiva de nuestras propias acciones. Podemos saber (no sólo intelectualmente, sino en la fibra de nuestra experiencia) que somos aptos para escoger.

Y no sólo podemos; debemos. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos entendían por qué. Si fracasamos en esta prueba, fracasamos no sólo en la virtud privada sino consecuentemente en nuestra capacidad para hacer elecciones públicas. Sin timón, carentes de una fe en nosotros mismos bien ganada y fundada, no podemos sino ir a la deriva; cada vez más impotentes para reunir aun la voluntad de resistir a predadores y tiranos, no digamos la capacidad de hacerlo.

Joel Barlow, un teórico político de la época de Jefferson, escribió reveladoramente: “[El desarme de los ciudadanos tiene] un doble efecto, paraliza la mano y embrutece la mente: un desuso habitual de las fuerzas físicas destruye totalmente la [fuerza] moral; y los hombres pierden a un tiempo el poder de protegerse a sí mismos y el de discernir la causa de su opresión.”

Vivimos con una historia reciente de masacres por gobiernos que han empequeñecido en alcance y crueldad a cualquier cosa que Barlow o Jefferson pudieran haber imaginado. La masacre turca de los armenios, la “solución final” nazi, las purgas soviéticas, los campos de la muerte de Camboya, las masacres hutu-tutsi en Ruanda; todas y cada una de estas vastas y horribles carnicerías fueron precedidas y dependieron del desarme de las víctimas.

Es más importante que nunca, hoy después de un siglo de sangre, que retengamos el poder tanto para protegernos a nosotros mismos como para discernir la causa de tales opresiones. Esa causa nunca ha estado en las armas civiles portadas por hombres libres, sino en su opuesto y enemigo: la brutalidad organizada y sin conciencia de estados cancerosos.

Es hora de reconocer que, como individuos y como ciudadanos de nuestros vecindarios y nuestras naciones y nuestro planeta, hemos ido demasiado lejos por un camino que lleva sólo a la desintegración tanto de la sociedad como del yo; un futuro de borregos atomizados y alienados, aterrorizados del reflejo en los ojos de los demás de los fantasmas que hay en sus propias almas, presa fácil de demagogos y dictadores.

Es hora de que cada uno de nosotros redescubra la dignidad de los hombres (y mujeres) libres del único modo posible; probándola en el crisol de la decisión diaria, incluso en los asuntos definitivos de vida y muerte. Es hora de que aceptemos el llevar armas de nuevo; no meramente como una disuasión contra criminales y tiranos, sino como un don y sacramento y afirmación para con nosotros mismos.


Vía Diarios de las estrellas.