29 mayo 2008

De la injuria a los hombres públicos

Pues en Atenas, si bien existen las prescripciones más estrictas para asegurar la observancia de la cortesía en la vida privada, una vieja tradición permitía a los poetas cómicos gozar en la escena de completa licencia para lanzar ataques contra individuos, por prominentes que éstos fuesen. En verdad, sorprenderá a muchos que semejante licencia sea tolerada por un pueblo que, en la vida ordinaria, considera que un insulto deliberado es más ofensivo que cualquier otra cosa. [...] Sin embargo, nadie piensa que se pueda injuriar a un general o a un político en la escena. Puede ser acusado de peculado, cobardía o inmoralidad, y se espera que el propio aludido se una a la carcajada general. [...] Para mí [Anaxágoras de Clazomene], la incoherencia de esta actitud de los atenienses es más aparente que real. Siempre se mostraron muy sensibles a la injusticia personal, de modo particular si afecta a los débiles e indefensos. Por consiguiente, todos los hombres, y sobre todo aquellos que no están en condiciones de defenderse, son protegidos por la ley, que no tolera que sean objeto de un trato afrentoso e insolente por parte de aquellos que son agresivos por naturaleza, o que, a causa de un concepto equivocado o insensible de su propia riqueza o poder, se consideran superiores a sus semejantes. Pero el hombre a quien los votos de su pueblo reconocen como excepcional y merecedor del poder parece buen blanco para la crítica. Tal crítica deleita a los oyentes y no puede hacer serio daño a un hombre cuya posición es reconocida, en cualquier caso, como superior. Y, en verdad, los más supersticiosos consideran que tales ataques públicos resultan más bien beneficiosos, pues pueden desarmar lo que, según se supone, es la envidia que sienten los dioses por los grandes hombres (noción que, a mi parecer, muestra un concepto bastante mezquino de la divinidad); al paso que otros, más racionales, consideran que no deja de ser útil recordar a los grandes hombres que ellos también son humanos.

Pericles no sólo conocía esta tradición, sino que la aprobaba. Mientras la dignidad de los otros le inspiraba el más tierno respeto y decía a menudo que, puesto que hasta una mirada puede ofender, no menos que palabras y actos insolentes, y que por lo tanto los hombres injustos y engreídos habían de ser castigados por la ley, nunca se sintió herido por las críticas que se le hacían y se manifestaba indiferente ante una falta de consideración para con él. En cierta ocasión, según recuerdo, un hombre excéntrico y tosco, que imaginaba tener motivos de queja contra Pericles, lo siguió a lo largo de toda Atenas gritándole denuestos. Pericles no le prestó ninguna atención hasta que llegó a la puerta de su casa, cuando ya oscurecía. Llamó entonces a Aspasia y, después de haberla besado como era su costumbre, dijo: "Me agradaría que pidieras a un sirviente que traiga una antorcha y que le alumbre el camino a mi amigo, que regresa a su casa".

(Rex Warner, Pericles el Ateniense; traducción de Roberto Bixio; Barcelona, Edhasa, 2002; pp. 238-40).


Algún político contemporáneo apunta las maneras de un Pericles. A veces.

(Aunque explicación, haberla, hayla).

23 mayo 2008

Sin licencia para matar

Fuerzas especiales alemanas en Afganistán dejan escapar a un mando talibán

Por Susanne Koelbl y Alexander Szanda

Fuerzas especiales alemanas tuvieron en sus miras a un importante mando talibán en Afganistán. Pero escapó... porque los alemanes no estaban autorizados a usar fuerza letal. El enfoque de "manos atadas" de la guerra por parte del gobierno alemán está causando fricciones con sus aliados de la OTAN.


Seguro que con nosotros no; ZP y sus sucesivos ministros de Defensa (¿?) pacifistas ya tienen algo que alabar de Angela Merkel.

Las fuerzas especiales alemanas (KSK) están encargadas de capturar al terrorista, en cooperación con el servicio secreto afgano NDS y el ejército afgano. Los soldados alemanes de élite pudieron localizar al mando talibán. Pasaron semanas estudiando su conducta y costumbres: cuándo salía de su casa y con quién, cuántos hombres le acompañaban y con qué armas, el color de su turbante y qué vehículos conducía.

A finales de marzo decidieron actuar para capturarle. En la oscuridad, los KSK, junto con fuerzas afganas, avanzaron hacia su objetivo. Vestidos de negro y con equipo de visión nocturna, el equipo llegó hasta sólo unos pocos cientos de metros de su objetivo antes de ser descubierto por los talibanes.

El peligroso terrorista escapó. Sin embargo, los alemanes podrían haberle matado... Pero los KSK no estaban autorizados para hacerlo.


Es digno motivo de orgullo nacional que hayamos conseguido exportar la guerra de los chistes de Gila*; y es un consuelo meditar que, en caso de guerra entre España y Alemania, no habría muertos salvo por accidente.

(Vía The Other Side of Kim du Toit).

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* O lo sería si pensáramos que la chapuza es invento español.

19 mayo 2008

Matrimonio homosexual

(Entrada publicada originalmente en HispaLibertas el 26 de noviembre de 2004)

Me sumo a la recomendación de Franco Alemán de este artículo de Álvaro Delgado-Gal, Tuercas sueltas.

El artículo anterior es puramente interrogativo. Este otro de Albert Esplugas, en cambio, también pregunta mucho, por ejemplo:

si el Estado no debe sancionar las uniones homosexuales porque de este modo se estaría imponiendo a la sociedad una concepción moral determinada, ¿exactamente por qué motivo sí debe sancionar entonces las uniones heterosexuales?

pero además ofrece una respuesta:

La solución liberal no es nacionalizar el matrimonio homosexual; es privatizar el matrimonio heterosexual.

Solución que ya propuso por ejemplo Larry Elder en un artículo citado por Daniel Rodríguez en 1812. No estaba muy en desacuerdo Donald Sensing, que es pastor protestante y contrario al matrimonio homosexual; le basta con saber que él no los celebraría en su iglesia.

Quiero traducir aquí un argumento perfectamente libertario contra el matrimonio homosexual, de Eric Scheie en Classical Values, aunque no sé si sería aplicable en su totalidad a la situación en España:

La política de identidad de quién-folla-con-quién ha alcanzado nuevas cimas de idiotez con el debate sobre el matrimonio homosexual.

Homosexuales inseguros que necesitan validación, en la línea de "¡Valgo tanto como tú!", sin pensar las cosas, han pedido el "derecho" a casarse... como si fuera parte de la suma total de derechos humanos sin los cuales no se es un ciudadano o incluso una persona. Olvidan que el matrimonio es una institución gubernamental y religiosa, con toda clase de condiciones añadidas*. Olvidan también que la mayoría de los matrimonios terminan en divorcio y, peor aún, bajo la jurisdicción de "tribunales de familia" cada vez más poderosos e invasores de la privacidad. Se pierden derechos de propiedad, las partes derrotadas acaban amargadas, y a menudo se sienten acechadas durante el resto de sus vidas por personas a las que una vez amaron.

¿Por qué quieren los homosexuales (y tantos de la izquierda) infligirse a sí mismos semejante plan? ¿Por qué quieren someter sus relaciones, actualmente libres y sin estorbos, a las no tan tiernas atenciones de los tribunales de familia?

Una pregunta mejor: ¿¿¿por qué quieren someter a los tribunales de familia las relaciones de homosexuales que no consienten en ello???

El "derecho a casarse" no puede verse en un vacío, meramente como un "derecho". Una vez se apliquen a la vida gay los deberes y responsabilidades legales del matrimonio, ninguna pareja gay (no importa cuánto puedieran apreciar su privacidad) será inmune a la pesada mano de la ley. Todo lo que haría falta sería que una parte celosa o vengativa decidiese que es ante la ley un "cónyuge de Derecho común", e inmediatamente se aplicaría la jurisdicción legal.

¿Consentimiento, dice?

Hasta ahora, la homosexualidad consensual ha sido uno de las pocos santuarios de vida bohemia privados y no regulados que quedan en los Estados Unidos. A mí por ejemplo me gustaría dejarlo así. Leyes contra la sodomía aparte, me encuentro irónica (aunque perturbadoramente) de acuerdo con la muchedumbre antigay en que la homosexualidad debería permanecer sin regulación... y fuera del alcance del cada vez más opresivo Estado.


(Nota en realidad irrelevante, pero bueno: Eric Scheie es homosexual impenitente. Como yo, por si quedaba alguien que no se hubiese enterado).


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* (¿Cómo traduciríais "strings attached"?)

10 mayo 2008

De gustibus non disputandum

Publicó el jueves Smith, de Batiburrillo, una entrada arremetiendo contra la FELGTB a cuenta de su concesión a la Cadena COPE del premio Látigo Colectivo “por representar la lesbofobia mediática”, entre otros méritos. (Resulta curiosamente adecuado a la intención el verbo usado en la noticia de Madrid Digital: "El Premio Látigo Colectivo incidirá a la Cadena COPE...").

La entrada de Smith contenía una frase, sobre todas, que ha suscitado reacciones dentro y fuera (Un toque liberal, Contando Estrelas, Cocaína Intelectual).  Comenté sobre ella lo siguiente:

14 | Marzo   8 de Mayo 2008 a las 05:31 PM

>al margen de sus actividades sexuales -que por mucha repugnancia que despierten entre muchísima gente decente, han de ser respetadas si las practican en su nauseabunda intimidad-

¿Es menos impúdica la exhibición pública del asco producido por determinadas actividades privadas que la exhibición pública del goce producido por esas mismas actividades?

Hay que reconocer que no niegas la posibilidad de que algunilla gente decente no sienta mucha repugnancia por ellas (o, al menos, lo que has escrito no la niega). Y que al final de la entrada el "asquito" se refiere sólo a las actividades públicas, donde es irreprochable manifestarlo. Yo encuentro que a veces conviene cortarse un poco, contar hasta diez y repasar lo escrito antes de publicarlo. (Claro que soy mal ejemplo, porque no posteo hace un año).

[...]

Policronio, si la crítica hacia los "determinados homosexuales", que Margol sabe bien que le mandarían a un campo de trabajo como poco tres veces (por homosexual, por derechista y por cristiano), viene regularmente adornada de manifestaciones de repugnancia hacia ellos no por "determinados", sino por homosexuales (y por tanto hacia los homosexuales todos, incluidos por ejemplo Margol y yo), pues encuentro que es comprensible que salte.

Yendo al asunto de la entrada, tiene coña lo de la "homofobia" de la COPE y de FJL concretamente. FJL, que por ejemplo era tan amigo de Alberto Cardín que la gente (gente izquierdista y de progreso) pensaba que eran novios. Y que siguió siendo amigo hasta su muerte. A pesar de que, supongo, algunas de las cosas de las que escribió Cardín podrían ser repugnantes para algunos, o tal vez para muchísimos.

Pero bueno, la derecha corre tupido velo sobre estas cosas, suponiendo que las sepa (que tampoco tiene por qué), y la izquierda "tolerante" las saca sólo con intención de enmerdar.


Me contestó Smith:

17 | Smith   8 de Mayo 2008 a las 11:27 PM

Hola Marzo:

1) Me parece perfecto que cada vez que haya un post sobre homosexuales, entres a Batiburrillo a dar tu opinión. También te animo a que comentes otros posts igualmente interesantes.

2) No pienso retractarme de absolutamente nada. Tampoco me lo pides, cierto... pero mira, yo creo en la libertad de la gente: para travestirse y para meterla donde quiera; pero también para sentir repugnancia por determinadas conductas censurables bajo ópticas iusnaturalistas, católicas o como prefieras catalogarlas. La libertad de sodomizarse no debe estar reñida con la libertad de sentir repugnancia por la sodomía. ¿O no? ¿O qué liberalismo defiendes tú? A ver, que no me he enterado bien.

3) Por último, y pare resumir: este post no era sobre los homosexuales; no... este post era (es) sobre un colectivo de colectivos sexualo-marxistoides completamente intolerantes con la derecha mediática. Colectivos sexuales politizados, que no toleran que los demás rechacemos sus conductas, por muy libres que sean para llevarlas a cabo: parades, orgullos-gay days, manifas anticatólicas, vestirse con plumas, el día del travesti mulato, etc. Ellos son los intolerantes. Ellos son los totalitarios. Ellos son los que han arremetido contra quienes no comulgan con su indecencia. Porque, para mí, estos socialistas no-hetero son indecentes. Son libres de hacer lo que quieran, pero son indecentes. El liberalismo es dejar que hagan lo que quieran, pero también admitir las críticas de los demás, incluidas las
mías.


A lo que respondo:

Hola, Smith.

1) Exageras. Buscando en Google "homosexualidad site:batiburrillo.redliberal.com" me salen 39 resultados. De ellos, hay un comentario mío exactamente en uno, y no va de homosexualidad. Y no llevo cuenta de las veces que comento aquí, aunque creo que son pocas; pero sí guardé la referencia a esta (porque daba datos de algún interés), que tampoco va del asunto sino de abortos en Rusia.

2) Por supuesto que no te pido que te retractes de nada; pero el pasaje que cité me parece lamentablemente desafortunado.

Me explicaré más. Pienso que ese "nauseabunda" aplicado la intimidad sobra, estorba y aun escandaliza (en el sentido etimológico y en el corriente) no porque te niegue la facultad de sentir náuseas, que de ninguna manera te la niego, sino porque no corresponde al género "comentario político liberal". Con las náuseas sobre las intimidades ajenas puede hacerse política, claro es, pero será, por decirlo suavemente, harto difícil que salga liberal. Vamos, que la materia prima es de las más indicadas para que salga lo contrario. Por tanto su mención distrae del asunto, luego detrae del conjunto.

Tomemos, en cambio, la frase en cuestión sin el (persevero) infausto adjetivo: "actividades sexuales -que, por mucha repugnancia que despierten entre muchísima gente decente, han de ser respetadas si las practican en su intimidad-". Esto, aunque lo considere de redacción mejorable (objetaría yo al decente, aunque con menos intensidad que al nauseabunda), es un claro signo de liberalismo. Es más, de liberalismo meritorio, pues poco mérito tiene permitir lo que le agrada a uno.

Sospecho, pues, que el liberalismo que defiendo yo se parece al que defiendes tú como poco en que no entra a gobernar los gustos y disgustos particulares, empresa arrogante y mal aconsejada.

3) De acuerdo con que tienes perfecto derecho a rechazar las conductas que te parezcan rechazables.


Y, como veo que no se admiten ya comentarios en esa entrada de Batiburrillo (lo que, tal vez extrañamente, me extraña), aprovecho y lo publico aquí, que ya iba siendo año de publicar algo.

29 abril 2007

Columbine: lo que dijo Charlton Heston, lo que reflejó Michael Moore

Ya que Bowling for Columbine cabalga de nuevo, aprovecho para desempolvar una traducción que hice hace años del famoso discurso de Charlton Heston a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), para compararlo con su "resumen" en la película de Michael Moore.

Pero recordemos un poco los antecedentes. El 20 de abril de 1999 dos estudiantes mataron a tiros a 13 personas e hirieron a otras 24 en el Instituto Columbine (cerca de Littleton y Denver, Colorado) antes de suicidarse. El 4 de mayo se celebró en Denver, como estaba previsto desde al menos meses antes, la asamblea anual de la NRA, entre protestas por semejante osadía. Su presidente, Charlton Heston, se dirigió así a los socios:

Gracias. Muchas gracias. Buenos días. Me alegra mucho daros la bienvenida a esta reunión anual abreviada de la Asociación Nacional del Rifle. Buenos días. Gracias a todos por venir, y gracias por apoyar a vuestra organización.

Quiero también aplaudir vuestro valor al venir hoy aquí. Por supuesto, tenéis derecho a estar aquí. Como sabéis, hemos cancelado las festividades, la camaradería de que normalmente disfrutamos en nuestras reuniones anuales. Esta decisión ha dejado perplejos a algunos y ha supuesto un inconveniente para millares. Como vuestro presidente, os pido disculpas. Pero es adecuado y decente que hagamos esto. Porque los miembros de la NRA somos, sobre todo, americanos. Esto significa que, cualesquiera que sean nuestras diferencias, nos respetamos mutuamente y permanecemos unidos, especialmente en la adversidad.

Tengo un mensaje del alcalde, el señor Wellington Webb, el alcalde de Denver. Me envió esto, y dijo 'No vengan aquí. No les queremos aquí'. Le dije al alcalde, bien, mi respuesta al alcalde es: yo me presenté voluntario para la guerra a la que querían que fuese cuando tenía dieciocho años. Desde entonces he hecho algunos recadillos para mi país, desde Nigeria a Vietnam. Sé que muchos de los que estáis en esta sala podríais decir lo mismo. Pero el alcalde dijo que no viniéramos.

Lamento eso. También lamento los anuncios en los periódicos que dicen lo mismo, que no vengamos. Este es nuestro país, como americanos somos libres de viajar a donde queramos en nuestra ancha tierra.

Dicen que crearemos distracción en los medios, pero nos han precedido aqui cientos de equipos de noticias. Dicen que crearemos distracción política, pero no es la NRA la que estado presionando en busca de ventaja política, convocando conferencias de prensa para proponer grandes paquetes de nueva legislación.

Aún dicen que no vengamos. Supongo que lo que más me entristece es que eso sugiere complicidad. Implica que vosotros y yo y ochenta millones de honrados poseedores de armas somos de algún modo culpables, que no nos importa; nos importa tanto como a ellos; o que no merecemos estar tan conmovidos y horrorizados como cualquier otra alma en América, doliéndonos por la gente de Littleton.

Que no vengamos. Es ofensivo. También es absurdo, porque vivimos aquí. Hay millares de miembros de la NRA en Denver, y decenas y decenas de millares en el estado de Colorado.

Miembros de la NRA trabajan en las fábricas de Denver, pueblan las facultades de Denver, gestionan las corporaciones de Denver, juegan en los equipos deportivos de Colorado, trabajan en los medios de comunicación a lo largo de Cross Range, son padres y profesores y entrenadores de los niños de Denver, acuden a las iglesias de Denver y representan orgullosamente a Denver en uniforme en los océanos del mundo y en los cielos de Kosovo en este mismo instante.

Hay miembros de la NRA en el Ayuntamiento, Fort Carson, el NORAD, la Academia de la Fuerza Aérea y el Centro de Entrenamiento Olímpico. Y sí, seguramente hay miembros de la NRA entre los héroes de los equipos de policía, bomberos y SWAT que arriesgaron sus vidas para rescatar a los estudiantes de Columbine.

¿Que no vengamos? Ya estamos aquí. Esta comunidad es nuestro hogar. Toda comunidad de América es nuestro hogar. Somos una organización de ciento veintiocho años de edad del tronco de América. La ética de la Segunda Enmienda, de posesión legal y responsable de armas, abarca la más amplia sección transversal imaginable de la vida americana.

Así pues, tenemos el mismo derecho que todos los demás ciudadanos a estar aquí. A ayudar a soportar la aflicción, y compartir nuestro dolor, y ofrecer nuestra respetuosa y firme voz al discurso nacional que ha brotado alrededor de esta tragedia.

Una cosa más. Nuestras palabras y nuestra conducta aquí serán esta mañana más escrutadas que nunca. Los que nos son hostiles acecharán a la espera de arrebatar unas palabras fuera de contexto, buscando siempre un momento embarazoso para ridiculizarnos. Por tanto, seamos cuidadosos. Los ojos de la nación están hoy sobre nosotros.


Según la transcripción de David Hardy (en Truth about Bowling for Columbine), en la película esto se convierte en la siguiente secuencia:

Niños llorando junto al Instituto Columbine;

Corte a Charlton Heston, que sostiene un mosquete y proclama: "sólo tengo cinco palabras para vosotros: 'de mis frías manos muertas'";

Corte a un cartel que anuncia la reunión, mientras Moore entona: "Sólo diez días después de los asesinatos de Columbine, a pesar de los ruegos de una comunidad en duelo, Charlton Heston vino a Denver a celebrar una gran reunión pro-armas para la Asociación Nacional del Rifle";

Corte a Heston, que (supuestamente) continúa su discurso: "Tengo un mensaje del alcalde, el señor Wellington Webb, el alcalde de Denver. Me envió esto, y dijo 'No vengan aquí. No les queremos aquí'. Le dije al alcalde este es nuestro país, como americanos somos libres de viajar a donde queramos en nuestra ancha tierra. ¿Que no vengamos? Ya estamos aquí."


Vaya, ¿de dónde ha salido lo de las frías manos muertas? Pues de un discurso de Heston un año más tarde en Carolina del Norte. ¡Ups! Supongo que, como había pasado ya otro par de años cuando Moore hizo la película, le fallaría la memoria con estos pequeños e insignificantes detalles de si Fulano dijo lo que digo que dijo cuando, donde y a quien digo que lo dijo.

Lo que sigue nos muestra que a Moore tampoco le importa mucho si Fulano dijo lo que Moore dice que dijo, punto. El "cortecillo" justo después de le dije al alcalde no está mal, ni el de todo lo que venía antes de ya estamos aquí. Así, ajustando un poco el montaje, puede sin duda mostrarse al Papa diciendo: "las puertas del infierno prevalecerán". No sé por qué se molestó Heston en su último párrafo; la capacidad de Moore y similares de sacar palabras fuera de su contexto y ponerlas en otro más propicio para ellos es difícilmente resistible.

(Para un repaso más amplio de Bowling for Columbine, véase el artículo de José Carlos Rodríguez en Liberalismo.org).

20 abril 2007

Armas de fuego y asesinatos en masa

Mary White llama mi atención sobre una entrada del miércoles en el blog Classically Liberal. Y tan digna de atención me parece que la traduzco entera:


Cuando los asesinos en masa encuentran resistencia armada

Ocurrió en una universidad en Virginia. Un estudiante resentido, un inmigrante, sacó un arma y empezó una ensalada de tiros. Pero no fue en la Politécnica de Virginia. Fue en la Facultad de Derecho Apalachiana, en Grundy, no muy lejos. Puede llegarse fácilmente de una facultad a otra, simplemente tomando la carretera 460 a través de Tazewell.

El 16 de enero de 2002 Peter Odighizuwa fue al campus. Le habían suspendido. Odighizuwa estaba furioso, blandía una pistola y gritaba a los estudiantes: "venid a por mí". Los estudiantes, al ver el arma, huyeron. Casi inmediatamente empezó a disparar. En segundos, Odighizuwa había matado al decano de la Facultad, a un profesor y a una estudiante. Otros tres estudiantes estaban también heridos, uno en el pecho, uno en el vientre y otro en la garganta.

Muchos estudiantes oyeron los disparos. Dos de ellos fueron Mikael Gross y Tracy Bridges. Mikael estaba fuera de la Facultad, pues acababa de volver del almuerzo cuando oyó los disparos. Tracy estaba dentro, en clase. Ambos corrieron inmediatamente a sus vehículos. Ambos tenían en él bajo llave una pistola.

Bridges, que tenía una pistola de calibre .357 Magnum, dijo más tarde que estaba dispuesto a tirar a matar si era necesario. Él y Gross se acercaron a la vez a Odighizuwa desde diferentes direcciones, ambos apuntándole con sus armas. Bridges gritó a Odighizuwa que soltara el arma. Cuando Odighizuwa se dio cuenta de que le tenían encañonado dejó caer su pistola. Un tercer estudiante, desarmado, Ted Besen, se acercó al asesino y fue atacado físicamente.

Pero ahora Odighizuwa estaba desarmado. Los tres estudiantes pudieron reducirle y retenerlo hasta que llegó la Policía. Odighizuwa está ahora en la cárcel por los asesinatos que cometió. Su ensalada de tiros acabó cuando se enfrentó a dos estudiantes armados. Ese día no hubo más víctimas, gracias a la resistencia armada.

Pero no es fácil que hayáis oído acerca de esto. ¿Os preguntáis por qué? Los medios de comunicación, aunque informaron ampliamente sobre el ataque, omitieron el hecho de que Bridges y Gross estaban armados. La mayor parte simplemente informó que otros estudiantes saltaron sobre el pistolero, reduciéndolo. No se mencionó que dos de ellos estaban armados.

James Eaves-Johnson escribió sobre esto una semana más tarde en el Diario de Iowa: "Una búsqueda en Lexus-Nexis produjo 88 historias sobre el asunto, de las cuales sólo dos mencionaban que Bridges o Gross estaban armados." Este artículo de 2002 señalaba que "Fue un tiroteo muy público con mucha cobertura por parte de los medios". Pero los medios omitieron la información que mostraba cómo dos estudiantes con armas de fuego acabaron con el tiroteo.

Mencionó también un segundo incidente. Y, aunque yo había leído muchos artículos sobre este otro tiroteo para un artículo que escribí sobre maltratos en las escuelas, ninguno mencionaba el papel que tuvo un arma de fuego en ponerle fin. Hasta hoy no conocía la historia completa.

Luke Woodham era un adolescente con problemas. Sentía que nadie le quería de verdad. En 1997 asesinó a su madre y se puso una gabardina. Llenó los bolsillos de munición, tomó una pistola y fue al Instituro Superior Pearl, en Pearl, Mississippi. En rápida sucesión mató a dos estudiantes e hirió a otros siete.

Lo tenía planeado. Empezaría disparando a estudiantes y seguiría hasta oir a lo lejos las sirenas de la Policía. Eso le daría tiempo para llegar a su coche y dejar el campus. De allí iría al cercano Instituto Medio Pearl y empezaría a disparar de nuevo. El final no estaba claro. Tal vez se suicidaría, o tal vez la Policía acabase por darle alcance y matarle. De cualquier manera, mucha más gente iba a morir.

Lo que el plan de Woodham no había tenido en cuenta fueron los actos del subdirector Joel Myrick. Myrick oyó los disparos. No podía tener una pistola en el Instituto. Pero tenía una guardada bajo llave en su vehículo, en el aparcamiento. Corrió afuera y tomó el arma.

Mientras Myrick volvía al Instituto, Woodham estaba en su vehículo, dirigiéndose a su siguiente objetivo. Myrick apuntó su arma. Al ver la pistola, el adolescente estrelló su coche. Myrick se acercó al coche y encañonó al asesino, que se rindió inmediatamente. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

Así que no lo sabíais. Yo tampoco, hasta hoy. Eaves-Johnson escribió que hubo "687 artículos sobre el tiroteo en el instituto en Pearl, Mississippi. De ellos, sólo 19 mencionaban que" Myrick había usado un arma para detener a Woodham "cuatro minutos y medio antes de que llegase la policía".

Probablemente, mucha gente ha olvidado el tiroteo de Edinboro, Pennsylvania. Fue en un baile de graduación en el que Andrew Wurst entró para desahogar su ira contra el instituto. Primero, afuera, disparó al profesor John Gillette. Empezó a disparar al azar en el restaurante, donde se habían reunido 240 estudiantes.

Fue el propietario del restaurante, James Strand, armado con una escopeta, quien capturó al tirador y lo retuvo para la policía. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

El 12 de febrero de este año un joven entró en la galería comercial de la Plaza Trolley, en Salt Lake City. La galería se había declarado a sí misma una "zona libre de armas de fuego", prohibiendo llevarlas a sus clientes. A ese joven no le preocupaba. De hecho, le gustó saber que sus víctimas no podrían defenderse.

Abrió fuego aun antes de entrar, matando a sus primeras víctimas justo afuera de la puerta principal. Al entrar en el vestíbulo de la galería iba disparando en todas direcciones. Hirió a varias personas más en una tienda de tarjetas nada más entrar en la galería. Siguió hacia la tienda Pottery Barn Kids.

Lo que no sabía es que un cliente, Kenneth Hammond, había hecho caso omiso de los carteles que informaban a los clientes de que no se podía entrar armado. Era un policía pero no estaba de servicio, y no era un policía de Salt Lake City. Según todas las reglas era un civil ese día y probablemente debería haber dejado el arma en su vehículo.

Fue bueno que no lo hiciera. Estaba cenando en la galería con su esposa cuando oyó los disparos. Le dijo que se escondiese y llamase a Emergencias. Él fue a enfrentarse al asesino, que se encontró bajo fuego mucho antes de lo que esperaba. De aquí en adelante todos sus esfuerzos fueron para protegerse de Hammond; no tuvo tiempo para matar a nadie más. Hammond pudo mantener fijo al tirador hasta que por fin llegaron los policías, uno de los cuales mató al hombre. No hubo más víctimas ese día, gracias a la resistencia armada.

En cada uno de estos casos el asesino es interrumpido en el momento en que se enfrenta a resistencia armada. Está claro que en tres de estos casos el tirador tenía la intención de continuar su ensalada de tiros. En el cuarto caso, Andrew Wurst, no es evidente si pretendía seguir disparando o no, pues fue aprehendido por el propietario del restaurante cuando salía de él.

En tres de estos casos hubo resistencia armada por parte de estudiantes, profesores o civiles. En un caso, por un policía fuera de servicio que no tenía autoridad legal en ese lugar y que llevaba su arma contra la política de "armas no" de la galería comercial.

¿Qué habría ocurrido si esta gente hubiese esperado a la policía? En tres casos los tiradores fueron aprehendidos por civiles armados antes de la llegada de la policía. En la Plaza Trolley, Hammond mantuvo al tirador ocupado hasta entonces. En los cuatro casos la policía local llegó con cierto retraso.

Considerad los horribles sucesos de la Politécnica de Virginia. De nuevo un hombre armado entra en una "zona libre de armas". Mata a dos víctimas y se va mucho antes de que llegue la policía. Pasa dos horas en el campus, haciendo no se sabe qué. Entra entonces en otro edificio del campus y empieza a disparar. En todo este tiempo no ha encontrado a ningún policía. Y todos los estudiantes y profesores presentes habían, al parecer, respetado la política de "armas no" de la universidad. De modo que nadie le detuvo. ¡NADIE LE DETUVO! Y cuando acabó su ensalada de tiros había 32 personas muertas. Fue el tirador el que acabó la ensalada. Se quitó la vida y cuando llegó la policía lo único que le quedaba por hacer era ocuparse de los muertos.

Hubo muchas más víctimas ese día. El tirador no encontró resistencia armada.

16 abril 2007

Mary goes diva!

Aquí. Que escribas mucho más que yo, Mary :-)

25 diciembre 2006

Black ladders lack bladders: apunte sobre la traducción y la poesía

Hace, según el ritmo de este blog, no mucho tiempo que Kantor escribió en el suyo sobre la universalidad del campo semántico. Esta es su tesis central:

Cuando digo que el campo semántico es universal no quiero decir que todos los seres humanos tengan el mismo campo semántico en sus cerebros: por supuesto que el tamaño y forma del campo semántico depende del trasfondo cultural. Lo que quiero decir es que, dados dos individuos hablantes nativos de distintos idiomas, los campos semánticos de ambos podrían ampliarse para contener los objetos semánticos del campo del otro. Esto es: el campo semántico no es dependiente del idioma.


A esto tengo poco que comentar. Sí querría, en cambio, matizar lo siguiente:

La universalidad del campo semántico tiene una hermosa consecuencia literaria que no puede resistirme a mencionar: la literatura de alta calidad no debería escribirse con regularidades o ritmos fonéticos, sino con imágenes mentales. La literatura valiosa es siempre universal; esto implica una especie de platonismo.

Tomemos el comienzo del Julio César de Shakespeare, “Prestadme oídos, ciudadanos romanos”. La belleza de la declaración no procede del sonido sino de la metáfora, intelectualmente estimulante. El máximo ejemplo de literatura perfectamente traducible es la Biblia, que conserva su belleza en todos los idiomas; esto no es un accidente: el texto bíblico no está escrito con sonidos [1], sino con flujo rítmico de ideas y una potente colección de arquetipos literarios. Es poesía, pero no poesía rítmica.

[1] A diferencia del Corán, que queda devastado en la traducción.


Pero antes tomaré prestada a Aldous Huxley (Los escándalos de Crome [Crome Yellow], en traducción de J. Farrán y Mayoral; capítulo XX) la exposición de una posición sobre la literatura opuesta a la de Kantor:

—Las palabras —dijo Dionisio por fin—, las palabras, no sé si puede usted comprender cómo las amo. Usted se preocupa demasiado por las cosas concretas, por las ideas y por las personas para poder comprender toda la belleza de las palabras. El espectáculo de Mr. Gladstone hallando treinta y cuatro rimas para la palabra Margot le parecerá a usted una cosa más bien patética. Los sobres que escribía Mallarmé con sus direcciones en verso le dejan a usted indiferente, a menos que no le causen lástima; usted no puede comprender que

Apte à ne point te cabrer, hue!
Poste, et j'ajouterai, dia!
Si tu me fuis onze-bis Rue
Balzac, chez c'est Hérédia,


es un pequeño milagro.
—Tiene usted razón —dijo Mr. Scogan—. No puedo comprenderlo.
—¿No le parece a usted una cosa mágica?
—No.
—Esa es la piedra de toque del temperamento literario —dijo Dionisio—; la sensación de magia, el sentimiento de que las palabras tienen un poder. La parte verbal, técnica, de la literatura es sencillamente una extensión de la magia. Las palabras son la invención primera y más grandiosa del hombre. Con el lenguaje, el hombre ha creado todo un nuevo universo. ¿Qué tiene de maravilla que amara las palabras y les otorgara un poder? Con palabras justas y armoniosas los magos hacían salir conejos de los sombreros vacíos y espíritus de los elementos. Sus descendientes, los literatos, continúan todavía el proceso ensamblando sus fórmulas verbales y temblando de gozo y temor ante el poder del encanto producido. ¿Conejos de los sombreros vacíos? No, sus hechizos tienen un poder más sutil porque evocan emociones en los espíritus vacíos. Formulados por medio de su arte, los dictados más insípidos adquieren enormes significaciones. Por ejemplo, yo pronuncio la afirmación Black ladders lack bladders*. Una verdad evidente por sí misma, una de esas sobre las cuales no valdría la pena insistir si yo la hubiera formulado en palabras tales como Black fire-escapes have no bladders o Les échelles noires manquent de vessie. Pero en cuanto digo Black ladders lack bladders, la frase, a pesar de su trivial evidencia, se torna significativa, inolvidable, emocionante. La creación, por medio del poder de la palabra, de alguna cosa que hacemos salir de la nada, ¿qué es sino magia? Y aun puedo añadir ¿qué es sino literatura? La mitad de la mejor poesía del mundo es sencillamente Les échelles noires manquent de vessie, traducido en mágica significación por Black ladders lack bladders. ¿Y usted no puede apreciar las palabras? Lo siento por usted.
—Un carminativo mental —dijo Mr. Scogan meditabundo—. Eso es lo que usted necesita.

* Las escaleras negras carecen de vejiga


Considero exagerada la pasión de Dionisio por las palabras, pero la comparto en alguna medida. Kantor, por contra, parece un cumplido scoganiano, como echo de ver en que su cita del Julio César de Shakespeare es fiel a las ideas, pero no a las palabras del original. En efecto, el principio del discurso fúnebre de Marco Antonio, que cita como Lend me ears, Roman citizens corresponde, ay, a este endecasílabo: Friends, Romans, countrymen, lend me your ears: Amigos, romanos, compatriotas, prestadme oídos (acto III, escena 2ª).

De modo que no estoy de acuerdo con los dos últimos párrafos de Kantor. La literatura no es exactamente lo mismo que la poesía; la poesía es una forma literaria, precisamente aquella en la que la forma y el ritmo son más importantes. A diferencia de black ladders lack bladders la buena poesía, sin duda, tendrá, además de una bien lograda y rítmica forma, un contenido que esté a la altura y pueda sobrevivir a la traducción; pero yo no afirmaría que la paráfrasis en prosa de un poema sea poesía. O, como poco, no será tan poesía como el poema.

Procuraré ilustrarlo con otro ejemplo de William Shakespeare: el segundo soneto. En primer lugar el original inglés:


When forty winters shall besiege thy brow,
And dig deep trenches in thy beauty's field,
Thy youth's proud livery, so gazed on now,
will be a totter'd weed, of small worth held:

Then being askt where all thy beauty lies,
Where all the treasure of thy lusty days;
To say, within thine own deep-sunken eyes,
Were an all-eating shame and thriftless praise.

How much more praise deserved thy beauty's use
If thou couldst answer, 'This fair child of mine
Shall sum my count, and make my old excuse,'
Proving his beauty by succession thine!

This were to be new made when thou art old,
And see thy blood warm when thou feel'st it cold.


Una traducción en prosa:


Cuando cuarenta inviernos asedien tu frente y caven profundas trincheras en el campo de tu belleza, la orgullosa librea de tu juventud, tan admirada ahora, será una raída ropa de luto, tenida en poco valor. Si entonces te preguntan dónde yace toda tu belleza, dónde todo el tesoro de tus días vigorosos, decir que en tus propios ojos profundamente hundidos sería devoradora vergüenza y desmedrada alabanza. ¡Cuánta más alabanza merecería el uso de tu belleza si pudieses responder: "este hermoso hijo mío sumará mi cuenta, y excusará mi vejez", probando su belleza, por sucesión, la tuya! Esto sería hacerte nuevo cuando seas viejo, y ver tu sangre cálida cuando la sientas fría.


Y, por último, una traducción casi en forma de soneto (lo siento, pero fui incapaz de hacerla con rima consonante):


Tu frente asediarán cuarenta inviernos
y en tu belleza cavarán trincheras;
un harapo será de poco precio
tan orgullosa juvenil librea;

si te preguntan: 'Tu belleza, ¿dónde?
De la edad del vigor, ¿dónde el tesoro?',
que en tus ojos sumidos, si respondes,
será voraz vergüenza y flaco elogio.

¡Cuánto más tu belleza bien se usa
si puedes contestar: 'Este hijo hermoso
suma mi cuenta y mi vejez excusa',
su beldad de la tuya testimonio!

Hacerte nuevo en tu vejez sería,
ver cálida tu sangre entonces fría.


La traducción en prosa es más completa; al no haber límite de sílabas caben todas las ideas del original con sus mismas relaciones (aproximadamente), todo lo que Kantor exige a la poesía. Pero opino que la traducción en verso es más poética; al menos, es un poema, como lo es el original. ¿Cuál de las dos es, pues, más fiel?

23 julio 2006

Sobre la guerra Israel - Hizbulá

Thomas Sowell el viernes en Townhall.com (vía BarcePundit), sobre cómo hemos llegado a donde estamos:

Pacifistas contra la paz



Uno de los muchos fracasos de nuestro sistema educativo es que echa al mundo a gente incapaz de distinguir la retórica de la realidad. No han aprendido ningún modo sistemático de analizar ideas, derivar sus implicaciones y contrastar estas implicaciones contra los tozudos hechos.

Los movimientos de "paz" están entre los que se aprovechan de esta extendida incapacidad de ver, más allá de la retórica, hasta las realidades. Poca gente parece siquiera interesada en los resultados reales de los llamados movimientos de "paz"; esto es, en si realmente producen paz o guerra.

Tomemos el Próximo Oriente. Se está pidiendo un acuerdo de alto el fuego en interés de la paz. Pero ha habido más acuerdos de alto el fuego en el Próximo Oriente que en ninguna otra parte. Si los acuerdos de alto el fuego promoviesen realmente la paz, el Próximo Oriente sería la región más pacífica sobre la faz de la tierra en lugar de la más violenta.

¿Se terminó la Segunda Guerra Mundial con acuerdos de alto el fuego o aniquilando gran parte de Alemania y Japón? No nos confundamos, en el proceso murieron civiles inocentes. Incluso murieron prisioneros de guerra americanos cuando bombardeamos Alemania.

[...]

Hubo un tiempo en el que habría sido suicida amenazar, no digamos atacar, a una nación con un poder militar mucho más fuerte, porque uno de los peligros para el atacante era la perspectiva de ser aniquilado.

La "opinión mundial", la ONU y los "movimientos de paz" han eliminado ese estorbo. Hoy un agresor sabe que, si su agresión fracasa, aún estará protegido de todo el poder y furia en la represalia de los que ha atacado porque habrá quienes, retorciéndose las manos, demandarán un alto el fuego, negociaciones y concesiones.

[...]

El resultado más catastrófico de los movimientos de "paz" fue la Segunda Guerra Mundial. Mientras Hitler estaba armando a Alemania hasta los dientes, los movimientos de "paz" en Gran Bretaña abogaban por el desarme de su propio país "como un ejemplo para otros".

Los miembros laboristas del Parlamento británico votaron consistentememte contra el gasto militar y los estudiantes universitarios británicos se comprometían públicamente a no luchar jamás por su país. Si los movimientos de "paz" trajeran la paz, no habría habido una Segunda Guerra Mundial.

[...]


También Sowell, en Libertad Digital, sobre un “ciclo” de estupidez, o sea, lo mismo:

Aquellos que continúan pidiendo un final del "ciclo de violencia" son los que hacen esa violencia más probable. Siempre se puede contar con que "la opinión mundial" en general y la de Naciones Unidas en particular aconsejarán "contención" en la respuesta a los ataques y "negociaciones" en respuesta a amenazas letales. Lo que eso significa es que aquellos que empiezan los conflictos han de pagar un precio inferior al no tener los agredidos vía libre en su contraataque. Reducir el precio a pagar por los agresores virtualmente garantiza más agresiones.



Mark Steyn hoy en el Chicago Sun-Times (vía BarcePundit), trata de a dónde parece que vamos:


Hace unos pocos años, cuando se hablaba airosamente del "proceso de paz de Oriente Próximo" y una "solución de dos estados" yo decía que que el problema era que los palestinos veían una solución de dos estados como una etapa provisional en el camino hacia una solución de un estado. Subestimé la depravación islamista. Como vemos ahora en Gaza y el sur del Líbano, cualquier solución de dos estados sería una etapa provisional en el camino hacia una solución sin ningún estado.

En una de las más admirablemente directas de las declaraciones islamistas, Huseín Masauí, el líder de Hizbulá tras la matanza de fuerzas estadounidenses y francesas hace veinte años, lo expresó así:

No luchamos para que nos ofrezcáis algo. Luchamos para eliminaros.


Estupendo. Pero supongamos que se hubiera salido con la suya; entonces, ¿qué? Supongamos que hasta el último judío de Israel estuviera muerto o hubiese huido; ¿qué surgiría en lugar de la Entidad Sionista? Sería algo como las okupaciones de terror de Hamás-Hizbulá en Gaza y Cisjordania, a lo grande. Hamás ganó abrumadoramente las elecciones palestinas, y Hizbulá obtuvo el control formal de ministerios clave en el gobierno libanés. Pero no son Mussolini: no tienen ningún interés en hacer que los trenes lleguen a sus horas. [...]

[...]

Supongamos que esto fuera cierto; que unos terroristas hicieron volar en discotecas de Bali a parejas australianas en luna de miel y a fumetas escandinavos a causa de "la cuestión palestina". ¿No sugiere esto que esa gente está, en cierto modo, chalada? Después de todo, hay cantidad de simpatizantes del IRA por todo el mundo (probad a defender la posición de los unionistas del Ulster en un bar de Boston) y sin embargo nunca se les ha ocurrido protestar por el dominio británico en Irlanda del Norte haciendo volar a, digamos, turistas alemanes en Tailandia. [...]

[...]

Pero el oportunismo saudí-egipcio-jordano sobre Palestina les ha alcanzado: por fin se han dado cuenta de que una estrategia de evitación consciente de la resolución de la "cuestión palestina" ha ayudado a entregar Gaza, y Líbano y Siria, en manos de un régimen que es para el mundo árabe una amenaza mucho mayor que la Entidad Sionista. El Cairo & Cía. se habían acostumbrado tanto a gimotear a cuenta de la pseudocrisis palestina decenio tras decenio que que nunca se les ocurrió que un día podrían enfrentarse a una crisis de verdad: un Oriente Próximo dominado por un Irán apocalíptico y sus agentes locales, en el que el autogobierno árabe resulta haber sido un mero interludio entre los sultanes otomanos y el eclipse eterno de un paraguas nuclear persa. Los sionistas salieron de Gaza y ahora es un Talibanistán redivivo. Los sionistas salieron del Líbano y la fuerza más poderosa del país (con una ventaja demográfica continuamente creciente) son los agentes chiítas de Irán. No ha habido sionistas cerca de Damasco en sesenta años y Siria es en la práctica la primera puta carcelaria árabe sunní de Irán. Para los otros regímenes de la región, Gaza, Líbano y Siria son estados muertos que han resurgido como vampiros.

[...]

Mientras tanto, Kofi Annan [...] está proponiendo acerca de Israel y Hizbulá que vayan fuerzas de paz de la ONU, no para conservar la "paz" entre dos estados soberanos sino entre un estado soberano y una banda terrorista usurpadora. Despreciable como es, el Secretario General muestra un agudo discernimiento de la dirección que ha tomado el mundo: ya hay "actores no estatales" que tienen cohetería más sofisticada que muchas naciones de la Unión Europea; si Irán se sale con la suya, sus apoderados serán potencias nucleares por implicación. Tal vez deberíamos ponerles en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

[...]


Francis Porretto, la semana pasada, respondía preventivamente a aquellos a quienes "una solución sin estado" pueda parecer atractiva:

En la práctica, Israel ha ido a la guerra contra un país caótico y hostil que carece de un auténtico gobierno. (Vuestro Cascarrabias evitará honrarlo con el término “anarquía”; preferiría reservar esa palabra para países no gobernados pacíficos y que observan el Derecho imperio de la Ley).



En Strategy Page, el viernes, analizaban cómo parece que va la campaña de Israel (vía Pajamas Media):

El plan se desarrolla



21 de julio de 2006: los ataques israelíes a instalaciones militares de Hizbulá están haciendo efecto, con los lanzamientos de cohetes por Hizbulá reducidos en más de la mitad (a unos 40 hoy). Israel tiene varios miles de hombres en el sur del Líbano, y están yendo tras los equipos de lanzamiento de cohetes de Hizbulá. Los israelíes han encontrado que su táctica de lanzar octavillas para advertir a los civiles de que permanezcan alejados de las zonas residenciales usadas para almacenar armas, y especialmente cohetes, ha funcionado. A pesar de los esfuerzos de Hizbulá para obligar a los civiles a quedarse en sus casas, la gran mayoría ha huido de los pueblos y vecindarios donde se sabía que Hizbulá estaba almacenando cohetes. Así, la mayor parte de las bombas israelíes han destruido cohetes y alojamientos, no gente. La ONU no ha aceptado esto, sino que se ha plegado a la versión de los medios y la propaganda pro-Hizbulá, para respaldar a los terroristas y acusar a Israel de usar una "fuerza desporporcionada". La ONU está demandando un alto el fuego (que, para Hizbulá, se interpreta como una pausa antes de la próxima ronda de ataques a Israel). A pesar de la frecuente retórica de la ONU sobre los beneficios de la democracia, parecen tener una idea imperfecta de cómo funciona en realidad. Por ejemplo, si un grupo terrorista lanzase mil cohetes contra cualquier democracia, los ciudadanos de dicha democracia exigirían una acción militar contra los atacantes, no un alto el fuego y el evitar una "respuesta desproporcionada".

Israel entra ahora en la segunda semana de una operación militar de tres semanas. La primera semana fue principalmente una campaña de bombardeo para dañar la capacidad de Hizbulá de desplazar fácilmente hombres y municiones, y para destruir instalaciones de Hizbulá, especialmente lugares de almacenamiento de cohetes. La campaña aérea ha alcanzado hasta ahora unos 1.200 objetivos, incluidos unos 200 lugares de almacenamiento de cohetes. Ha habido unas mil bajas libanesas, menos de una por cada ataque aéreo.

En la segunda semana pequeños grupos de tropas de tierra entran en el sur del Líbano para investigar sitios donde se sospecha que se almacenan cohetes. Esta táctica ha descubierto los sitios cuya construcción Hizbulá fue capaz de ocultar a los reconocimientos aéreos y de satélite israelíes. Hasta ahora, se ha destruido aproximadamente la mitad de los stocks de cohetes de Hizbulá, mientras que alrededor de mil cohetes se han disparado contra Israel. Se estima que Hizbulá tenía unos 14.000 cohetes, la mayoría de menor tamaño (122 mm).

Hizbulá ha entrenado también varias docenas de equipos para sacar los cohetes de sus lugares de almacenamiento y lanzarlos hacia el norte de Israel. En la tercera semana del plan militar de Israel, entrarán más tropas en el sur del Líbano, y los hombres de Hizbulá serán muertos o expulsados. En ese punto, se podrá invitar al Líbano o a la ONU a hacerse cargo de la zona, con alguna garantía (un punto peliagudo) de que Hizbulá no regrese. Si eso no funciona, Israel tiene la opción de crear una zona neutral de 30-40 km de profundidad en el sur del Líbano. Varios cientos de miles de civiles libaneses han huido ya de esa zona, y puede que no se les permita regresar hasta que se haga algo acerca de Hizbulá.


Llama la atención (al menos a mí) que los israelíes supuestamente sedientos de sangre civil necesiten más de un ataque aéreo para herir o matar a un libanés. Y que avisen antes de atacar, claro.

04 julio 2006

Cuando en el curso...

Como la traducción del Cato Institute de la Declaración de Independencia que enlaza Daniel se me hace algo rara, y aprovechando que tenía una hecha, allá va:


DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

EN CONGRESO, 4 DE JULIO DE 1776
DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
REUNIDOS EN CONGRESO GENERAL




Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los lazos políticos que le unían a otro, y asumir entre las potencias de la Tierra la posición separada e igual a que las leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza le dan derecho, un decente respeto a las opiniones de la Humanidad requiere declarar las causas que le impelen a la separación.

Sostenemos que estas verdades son por sí mismas evidentes: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos, los cuales derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que cuandoquiera que alguna forma de gobierno se torna destructiva de estos fines es derecho de las gentes alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, poniendo sus fundamentos en los principios y organizando sus poderes de la forma que juzguen que más verosímilmente llevará a su seguridad y felicidad. La prudencia, ciertamente, dictará que un gobierno largamente establecido no se cambie por causas leves y transitorias; y, de acuerdo con esto, la experiencia ha mostrado siempre que los hombres están más dispuestos a sufrir, mientras puedan sus males sufrirse, que a hacerse justicia aboliendo las formas a las cuales están acostumbrados. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persiguen invariablemente el mismo fin, atestigua el designio de someterles a un absoluto despotismo, es su derecho, es su deber, derribar a un tal gobierno y proveer nuevas garantías para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias, y tal es ahora la necesidad que las constriñe a modificar sus anteriores sistemas de gobierno. La historia del presente rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas las cuales tienen como directo objeto el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sométanse los hechos a un mundo imparcial.

  Ha rehusado su sanción a leyes, las más saludables y necesarias para el bien público.

  Ha prohibido a sus gobernadores aprobar leyes de inmediata y apremiante importancia, a menos que fueran suspendidas hasta la obtención de su sanción; y, una vez suspendidas, ha omitido por completo prestarles atención.

  Ha rehusado aprobar otras leyes para el acomodo de grandes comunidades, a menos que renunciaran al derecho de representación en la legislatura, un derecho inestimable para ellas, y temible para los tiranos solamente.

  Ha convocado a los cuerpos legislativos en lugares inusuales, incómodos y distantes del lugar de depósito de sus archivos públicos, con el solo propósito de fatigarlos hasta que se plegasen a sus disposiciones.

  Ha disuelto repetidamente Cámaras de Representación, por oponerse con viril firmeza a sus invasiones de los derechos de las gentes.

  Ha rehusado por largo tiempo, tras tales disoluciones, convocar nuevas elecciones; por donde los poderes legislativos, incapaces de aniquilación, han vuelto al pueblo en pleno para su ejercicio; quedando el estado entretanto expuesto a todos los peligros de invasiones externas y convulsiones internas.

  Se ha esforzado en evitar la población de estos estados; con tal propósito ha obstruido las leyes de naturalización de extranjeros, rehusando aprobar otras que alentasen sus migraciones aquí, y ha elevado las condiciones para nuevas apropiaciones de tierras.

  Ha obstruido la administración de la justicia, rehusando su sanción a leyes para el establecimiento de poderes judiciales.

  Ha hecho a los jueces dependientes de su sola voluntad para el ejercicio de sus cargos y el monto y pago de sus salarios.

  Ha erigido una multitud de nuevos cargos, y enviado aquí enjambres de funcionarios para acosar a nuestra gente y devorar su sustancia.

  Ha mantenido entre nosotros, en tiempo de paz, ejércitos en pie de guerra, sin el consentimiento de nuestras legislaturas.

  Ha influido para volver a los militares independientes de y superiores al poder civil.

  Se ha confabulado con otros para sujetarnos a una jurisdicción ajena a nuestra Constitución, y no reconocida por nuestras leyes, otorgando su sanción a sus actos de pretendida legislación:
   Para acuartelar entre nosotros grandes unidades de tropas armadas;
   Para protegerlas, por medio de un juicio fingido, del castigo por cualesquiera asesinatos que cometieran entre los habitantes de estos estados;
   Para interrumpir nuestro comercio con todas las partes del mundo;
   Para gravarnos con impuestos sin nuestro consentimiento;
   Para privarnos, en muchos casos, de los beneficios del juicio por jurado;
   Para transportarnos allende los mares para ser juzgados por supuestas ofensas;
   Para abolir el libre sistema de las leyes inglesas en una provincia vecina, estableciendo en ella un gobierno arbitrario, y ampliando sus límites, como para volverla a un tiempo un ejemplo y un instrumento adecuado para introducir el mismo gobierno absoluto en estas colonias;
   Para arrebatarnos nuestras Cartas, aboliendo nuestras leyes más preciosas, y alterando fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos;
   Para suspender nuestras legislaturas propias, y declararse ellos mismos investidos del poder de legislar por nosotros en todos los casos.

  Ha abdicado su gobierno aquí, declarándonos fuera de su protección y haciéndonos la guerra.

  Ha saqueado nuestros mares, devastado nuestras costas, incendiado nuestras ciudades, y destruido las vidas de nuestra gente.

  Está, en estos momentos, transportando grandes ejércitos de mercenarios extranjeros para completar las obras de muerte, desolación y tiranía, ya comenzadas con circunstancias de crueldad y perfidia, con apenas paralelo en las más bárbaras edades, y totalmente indignas de la cabeza de una nación civilizada.

  Ha obligado a nuestros conciudadanos cautivados en alta mar a tomar las armas contra su país, a convertirse en verdugos de sus amigos y hermanos, o a caer ellos a sus manos.

  Ha excitado insurrecciones entre nosotros, y se ha esforzado en traer sobre los habitantes de nuestras fronteras a los despiadados indios salvajes, cuya conocida ley de guerra es la indistinta destrucción de todas las edades, sexos y condiciones.

En cada fase de estas opresiones hemos solicitado su remedio en los más humildes términos: nuestras repetidas peticiones han sido respondidas solamente con repetidas injurias. Un príncipe cuyo carácter está de tal modo marcado por todo acto que puede definir a un tirano es indigno de ser el gobernante de un pueblo libre.

Y no hemos sido deficientes en atenciones hacia nuestros hermanos británicos. Les hemos advertido de tanto en tanto de los intentos de su legislatura de extender sobre nosotros una jurisdicción injustificable. Les hemos rememorado las circunstancias de nuestra migración y establecimiento aquí. Hemos apelado a su natural justicia y magnanimidad, y les hemos conjurado por los lazos de nuestra común estirpe a denunciar esas usurpaciones, que inevitablemente habrían de interrumpir nuestra unión y correspondencia. También ellos han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, por tanto, reconocer la necesidad que proclama nuestra separación, y considerarlos, como consideramos al resto de la Humanidad, enemigos en la guerra y, en la paz, amigos.

Nosotros, por tanto, los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en congreso general, apelando al Supremo Juez del mundo por lo que atañe a la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y por la autoridad de las buenas gentes de estas colonias, solemnemente publicamos y declaramos que estas colonias son, y por derecho deben ser, estados libres e independientes; que quedan absueltas de toda lealtad a la Corona británica, y que cualquier conexión política entre ellas y el estado de Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como estados libres e independientes, tienen completo poder para declarar la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, establecer comercio, y para realizar todos los actos y hacer todas las cosas que los estados independientes pueden por derecho hacer. Y en apoyo de esta declaración, con firme confianza en la protección de la Divina Providencia, mutuamente empeñamos nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.


  John Hancock
 
New-Hampshire: Josiah Bartlett; Wm. Whipple; Matthew Tornton.
 
Massachusetts-Bay: Saml. Adams; John Adams; Robt. Treat Paine; Elbridge Gerry.
 
Rhode-Island & Providence, &c.: Step. Hopkins; William Ellery.
 
Connecticut: Roger Sherman; Saml. Huntington; Wm. Williams; Oliver Wolcott.
 
New-York: Wm. Floyd; Phil. Livingston; Frans. Lewis; Lewis Morris.
 
New-Jersey: Richd. Stockton; Jno. Witherspoon; Fras. Hopkinson; John Hart; Abra. Clark.
 
Pennsylvania: Robt. Morris; Benjamin Rush; Benja. Franklin; John Morton; Geo. Clymer; Jas. Smith; Geo. Taylor; James Wilson; Geo. Ross.
 
Delaware: Caesar Rodney; Geo. Read; (Tho. M:Kean).
 
Maryland: Samuel Chase; Wm. Paca; Thos. Stone; Charles Carroll, of Carrollton.
 
Virginia: George Wythe; Richard Henry Lee; Ths. Jefferson; Benja. Harrison; Thos. Nelson, jr.; Francis Lightfoot Lee; Carter Braxton.
 
North-Carolina: Wm. Hooper; Joseph Hewes; John Penn.
 
South-Carolina: Edward Rutledge; Thos. Heyward, junr.; Thomas Lynch, junr.; Arthur Middleton.
 
Georgia: Button Gwinnett; Lyman Hall; Geo. Walton.

18 junio 2006

Leña a Linux por cortesía de... Linux

Presenciamos una nueva onda de vituperio a Linux en particular y el software libre en general que empezó David Millán y continúa Fernando Díaz Villanueva.

Parece que a ninguno le ha convenido averiguar en qué funcionan sus respectivos blogs. Yo lo he hecho en Netcraft, que comprendo que a ellos les dé yuyu porque usa un sistema operativo y servidor Web libres:

Site report for www.netcraft.com
...
OS: FreeBSD
Web Server: Apache/1.3.27 Unix mod_perl/1.27

Pero, ya que nosotros no les tenemos alergia, veamos gracias a quién podemos leer el blog de David:

Site report for davidmillan.wordpress.com
...
OS: Linux
Web Server: LiteSpeed

¡Ah! ¡Linux! ¡Inmundo! ¡Inmundo! Dentro de lo malo, afortunadamente LiteSpeed no es software libre (aunque tiene una versión gratuita, lo que no sé si te gustará). ¿Y el de Fernando?

Site report for www.diazvillanueva.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache/2.0.51 Fedora

Fernando, tendrás que retirarte el saludo a ti mismo por rojo; no sólo tu blog se publica en Linux, sino además con Apache, el servidor web libre por excelencia.

¿Y los periódicos en los que escribís? A ver David:

Site report for hispalibertas.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache

Je. Y Fernando:

Site report for libertaddigital.com
...
OS: Linux
Web Server: Apache/2.0.51 Unix PHP/5.0.1

Algo tendrá Linux cuando os da de comer...

Addendum: me había dejado a Econoclasta, que, eso sí, está en vena más moderada y casi irreprochable.

10 junio 2006

Las lecciones éticas de las armas de fuego



"El portar armas es el medio esencial por el cual el individuo afirma tanto su poder social como su participación en la política como un ser moral responsable..." (J.G.A. Pocock, historiador, describiendo las creencias de los fundadores de los Estados Unidos).

No hay nada como tener el dedo en el gatillo de un arma de fuego para revelar quién se es en realidad. Vida o muerte en la contracción de un músculo; la decisión definitiva, con el precio definitivo por la irreflexión o las malas elecciones.

Es una especie de prueba del ácido, una iniciación, el saber que hay una fuerza letal en tu mano y que todas las complejidades y ambigüedades de la elección moral se han refinado hasta quedar en una sola acción: ¿disparar o no?

En verdad, se nos llama a tomar opciones de vida o muerte más a menudo de lo que en general nos damos cuenta. Toda opción política se reduce al cabo a la opción de cuándo y cómo usar fuerza letal, porque la amenaza de fuerza letal es lo que hace de la política y la ley algo más que un juego del que cualquiera puede salirse en cualquier momento.

Pero la mayoría de nuestras opciones de vida y muerte son abstractas; sus costes son difusos y distantes. Estamos aislados de esos costes por capas de instituciones que hemos creado para especializarse en la violencia controlada (policía, cárceles, ejércitos) y para dirigir esa violencia (legislaturas, tribunales). De este modo, las lecciones que esas opciones enseñan rara vez son personales para la mayoría de nosotros.

Nada de lo que la mayoría de nosotros jamás haremos combina el peso moral de la opción de vida o muerte con la inmediatez concreta del momento como el manejo consciente de instrumentos deliberadamente diseñados para matar. Así pues, hay lecciones tan implacables como inapreciables que aprender del llevar armas; lecciones que no son meramente instructivas para el intelecto sino transformadoras del entero carácter emocional, reflexivo y moral.

La primera y más importante de estas lecciones es esta: al final, todo depende de ti.

El dedo en el gatillo no es de nadie sino tuyo. Todas las frases que hay en tu cabeza, todas las emociones de tu corazón, todas las experiencias de tu pasado; estas cosas pueden informar tu elección, pero no pueden mover tu dedo. Toda la socialización y racionalización y justificación del mundo, toda la aprobación o desaprobación de tus vecinos; ninguna de estas cosas puede tampoco apretar el gatillo. Pueden cambiar tus sentimientos sobre la elección, pero sólo tú puedes hacer la elección. Sólo tú. Sólo aquí. Sólo ahora. ¿Disparar, o no?

La segunda es esta: jamás cuentes con poder deshacer tus elecciones.

Si disparas a alguien al corazón, estará muerto. No puedes volverlo a traer. No hay repeticiones. Las decisiones de verdad son así; las tomas, y vives con ellas; o mueres con ellas.

Una tercera lección es esta: al universo no le importan los motivos.

Si tu arma se dispara accidentalmente mientras está orientada en una dirección insegura, la bala matará igual que si hubieras apuntado. “No tenía intención de” puede persuadir a otros de que es menos probable que repitas un comportamiento, pero no devolverá la vida a un cadáver.

Son lecciones duras, pero necesarias. Formuladas, por escrito, pueden parecer triviales u obvias. Pero la madurez ética consiste, en una parte significativa, en saber estas cosas; no meramente en el nivel del intelecto sino en el nivel de la emoción, la experiencia y el reflejo. Y nada enseña estas cosas como la repetida confrontación de opciones de vida o muerte con un serio conocimiento de las consecuencias del fracaso.

Esta intuición psicológica a la vez ilumina y queda reforzada por un hecho central en la historia de los Estados Unidos que suele considerarse puramente político, e incluso (y erróneamente) de interés sólo para los estadounidenses.

Los Padres Fundadores de los Estados Unidos creían, y escribieron, que el portar armas era esencial para el carácter y la dignidad de un pueblo libre. Por esta razón escribieron una Segunda Enmienda en la Declaración de Derechos que reza: “el derecho a portar armas no será infringido”.

Ya se esté de acuerdo o no con ella, la Segunda Enmienda suele interpretarse en estos últimos tiempos como un axioma de carácter político; una expresión de pensamiento político republicano, una prescripción para un equilibrio de poderes en el que el pueblo armado es al menos igual en poderío a las fuerzas organizadas del gobierno.

Es todas estas cosas. Pero es algo más, porque los Fundadores consideraban inseparables el carácter político y el carácter ético individual. Tenían una clara idea de las virtudes individuales necesarias colectivamente para un pueblo libre. No consideraban el hábito de llevar armas meramente una virtud política, sino un promotor directo de la virtud personal.

Los Fundadores habían sido revolucionarios armados con éxito. Cada uno de ellos había confrontado repetidas opciones de vida o muerte, con serio conocimiento de las consecuencias del fracaso. Quisieron que el pueblo de su nación recién nacida cultivase siempre esa clase de madurez ética, el vivo sentido de la responsabilidad moral individual que ellos habían aprendido personalmente del uso de fuerza letal en defensa de su libertad.

En consecuencia, se prohibieron las armas de fuego solamente a aquellos a quienes se pretendía mantener impotentes e infantilizados. Las prohibiciones de armas en los Estados Unidos tienen sus orígenes en la legislación racista diseñada para desarmar a los esclavos y libertos negros. La fraseología de esa legislación recompensa el estudio; se diseñó no sólo para denegar a los negros el poder político de las armas, sino para impedirles aspirar a la dignidad de hombres libres.

La dignidad de hombres libres (y, como adecuadamente añadiríamos hoy, mujeres libres). Es una frase que merece meditación. Ahora que el siglo XX se acerca a su fin suena arcaica. Nuestro discurso casi ha perdido el concepto de que la salud de la res publica se funda en la virtud privada. Demasiados de nosotros contemplan a un presidente que predica “valores familiares” y “responsabilidad” a la nación mientras comete adulterio y perjurio, y no ven una contradicción.

Pero la pregunta formulada por Thomas Jefferson en su discurso inaugural de 1801 aún tiene aguijón. Si no se puede confiar a un hombre el gobierno de sí mismo, ¿cómo puede confiársele el gobierno de otros? Y aquí es donde la historia y la política cierran el círculo volviendo a la ética y la psicología: porque “la dignidad de un hombre (o mujer) libre” consiste en ser competente para gobernarse a sí mismo, y en saber, hasta el centro de sí mismo, que se es competente para ello.

Y es aquí donde la ética y la psicología nos traen de vuelta al portar armas. Pues la causalidad fluye aquí en ambos sentidos; la dignidad de un hombre libre es lo que le hace éticamente competente para portar armas, y el acto de portar armas promueve (enseñando sus duras y sutiles lecciones) las cualidades interiores que componen la dignidad de un hombre libre.

No siempre es así, por supuesto. Hay un 3% o así de psicóticos, drogadictos y desviados criminales que son incapaces de alcanzar la dignidad de hombres libres. Las armas en manos de estos tales no promueven la virtud, sino que son meros instrumentos de tragedia y destrucción. Pero también lo son los automóviles. Y los cuchillos de cocina. Y los ladrillos. Los éticamente incompetentes encuentran fácilmente (y efectivamente) otros medios para destruir y aterrorizar cuando se les deniegan armas. Y, cuando las armas civiles están prohibidas, encuentran más fácilmente víctimas indefensas.

Pero para el otro 97% el portar armas funciona no solamente como una afirmación de poder, sino como una disciplina intensa y redentora. Cuando la muerte súbita pende a centímetros de tu mano derecha, te vuelves mucho más cuidadoso, más atento, y mucho mas pacífico en tu corazón; porque sabes que, si eres impulsivo o descuidado en tus acciones o sucumbes al mal genio, morirá gente.

Demasiados de nosotros hemos llegado a creernos incapaces de esta disciplina. Caemos presa de la morbosa creencia de que, en el fondo, todos somos psicópatas o incompetentes. Se nos ha enseñado a imaginarnos a nosotros mismos con armas solamente como malvados, destinados a sucumbir a lo peor de nuestra propia naturaleza y a matar a alguien amado en un momento de descuido o de ira. O a acabar nuestros días acorralados en un centro comercial, escuchando los megáfonos de la policía mientras un tirador SWAT afina la puntería...

Pero no es así. Creer esto es ignorar las estadísticas y patrones generativos de los crímenes con armas. “Virtualmente nunca”, escribe el criminólogo Don B. Kates, “son los asesinos la gente ordinaria y respetuosa de la ley contra quien se dirigen las prohibiciones de armas. Casi sin excepción, los asesinos son aberrantes extremos con historias de toda una vida de crímenes, abuso de sustancias, psicopatología, retraso mental y/o violencia irracional contra quienes les rodean, así como otras conductas peligrosas, por ejemplo accidentes con automóviles y armas de fuego”.

Creer que se es incompetente para llevar armas es, por tanto, vivir en un corrosivo y casi siempre innecesario temor de sí mismo; de hecho, declararse a sí mismo un cobarde moral. Sería muy difícil imaginar un estado más lejano de “la dignidad de un hombre libre”. En ser un modo de exorcizar este demonio, de reclamar para nosotros mismos la dignidad y el valor y la autoconfianza ética de un hombre (o mujer) libre, radica, en último término, la máxima importancia del llevar armas personales.

Esta es la lección ética final del llevar armas: que es posible hacer elecciones correctas, y que el juicio ordinario de hombres (y mujeres) ordinarios es suficiente para ello.

Podemos verdaderamente aceptar nuestro poder y nuestra responsabilidad de tomar decisiones de vida o muerte, más bien que temerlos. Podemos aceptar nuestra responsabilidad definitiva de nuestras propias acciones. Podemos saber (no sólo intelectualmente, sino en la fibra de nuestra experiencia) que somos aptos para escoger.

Y no sólo podemos; debemos. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos entendían por qué. Si fracasamos en esta prueba, fracasamos no sólo en la virtud privada sino consecuentemente en nuestra capacidad para hacer elecciones públicas. Sin timón, carentes de una fe en nosotros mismos bien ganada y fundada, no podemos sino ir a la deriva; cada vez más impotentes para reunir aun la voluntad de resistir a predadores y tiranos, no digamos la capacidad de hacerlo.

Joel Barlow, un teórico político de la época de Jefferson, escribió reveladoramente: “[El desarme de los ciudadanos tiene] un doble efecto, paraliza la mano y embrutece la mente: un desuso habitual de las fuerzas físicas destruye totalmente la [fuerza] moral; y los hombres pierden a un tiempo el poder de protegerse a sí mismos y el de discernir la causa de su opresión.”

Vivimos con una historia reciente de masacres por gobiernos que han empequeñecido en alcance y crueldad a cualquier cosa que Barlow o Jefferson pudieran haber imaginado. La masacre turca de los armenios, la “solución final” nazi, las purgas soviéticas, los campos de la muerte de Camboya, las masacres hutu-tutsi en Ruanda; todas y cada una de estas vastas y horribles carnicerías fueron precedidas y dependieron del desarme de las víctimas.

Es más importante que nunca, hoy después de un siglo de sangre, que retengamos el poder tanto para protegernos a nosotros mismos como para discernir la causa de tales opresiones. Esa causa nunca ha estado en las armas civiles portadas por hombres libres, sino en su opuesto y enemigo: la brutalidad organizada y sin conciencia de estados cancerosos.

Es hora de reconocer que, como individuos y como ciudadanos de nuestros vecindarios y nuestras naciones y nuestro planeta, hemos ido demasiado lejos por un camino que lleva sólo a la desintegración tanto de la sociedad como del yo; un futuro de borregos atomizados y alienados, aterrorizados del reflejo en los ojos de los demás de los fantasmas que hay en sus propias almas, presa fácil de demagogos y dictadores.

Es hora de que cada uno de nosotros redescubra la dignidad de los hombres (y mujeres) libres del único modo posible; probándola en el crisol de la decisión diaria, incluso en los asuntos definitivos de vida y muerte. Es hora de que aceptemos el llevar armas de nuevo; no meramente como una disuasión contra criminales y tiranos, sino como un don y sacramento y afirmación para con nosotros mismos.


Vía Diarios de las estrellas.

21 mayo 2006

El auténtico Iraq

Amir Taheri escribe sobre Iraq en Commentary (vía Instapundit y Fausta):

Desde mi primer encuentro con Iraq, hace casi cuarenta años, he confiado en varias amplias medidas de salud social y económica para evaluar la condición del país. En los buenos tiempos y en los malos, estos signos han demostrado ser notablemente precisos; es decir, tan precisos como es posible en los asuntos humanos. Hace ya algún tiempo que todos están apuntando en una dirección inequívocamente positiva.

El primer signo son los refugiados. Cuando la situación ha sido verdaderamente desesperada en Iraq (en 1959, 1969, 1971, 1973, 1980, 1988 y 1990) se han formado en las fronteras turca e iraní largas colas de iraquíes con la esperanza de huir. En 1973, por ejemplo, cuando Saddam Husseín decidió expulsar a todos aquellos cuyos antepasados no hubieran sido ciudadanos otomanos antes de la creación de Iraq como estado, aproximadamente 1,2 millones de iraquíes dejaron sus hogares en sólo seis semanas. Este no fue el exilio temporal de un pequeño grupo de profesionales e intelectuales de clase media, que es un fenómeno bastante común en la mayoría de los países árabes; fue una partida en masa, que afectó a gente tanto de pequeñas aldeas como de grandes ciudades, y fue una escena que se repitió regularmente bajo Saddam Husseín.

Desde la caída de Saddam en 2003, esta es una imagen altamente perjudicial que no hemos visto en nuestros televisores; y podemos estar seguros de que la veríamos si fuera posible mostrarla. Al contrario, los iraquíes, en lugar de huir, han estado volviendo a casa. Al final de 2005, según la estimación más conservadora, el número de repatriados superaba 1.200.000. Muchos de los campos establecidos para refugiados iraquíes en Turquía, Irán y Arabia Saudí desde 1959 han sido cerrados. El más antiguo de tales centros, en Ashrafiya, en Irán sudoccidental, se cerró formalmente cuando sus últimos ocupantes iraquíes volvieron a su país en 2004.

Un segundo signo fiable concierne también al movimiento humano, pero de una especie diferente: el flujo de peregrinos a los santuarios chiítas de Karbala y Nayaf. Siempre que las cosas empiezan a ir mal en Iraq, este flujo se reduce a un hilillo y luego se seca por completo. De 1991 (cuando Saddam Husseín masacró chiítas, involucrados en una revuelta contra él) a 2003 apenas hubo peregrinos a estas ciudades. Desde la caída de Saddam desbordan de visitantes. En 2005 los lugares santos recibieron, según se estima, a doce millones de peregrinos, lo que los convierte en los más visitados de todo el mundo musulmán, por delante de La Meca y de Medina.

Más de 3.000 clérigos iraquíes han regresado también del exilio y los seminarios chiítas, que hace sólo algunos años no tenían más que unas pocas docenas de pupilos, tienen ahora más de 15.000 procedentes de cuarenta países. Esto es así porque Nayaf, el más antiguo centro de erudición chiíta, puede de nuevo ofrecer una alternativa a Qom, la ciudad santa iraní, donde se enseña una versión radical y altamente politizada del chiísmo. Quienes quieren dedicarse al estudio de formas más tradicionales y quietistas van ahora a Iraq, donde, a diferencia de Irán, los seminarios no están controlados por el gobierno y su policía secreta.

Un tercer signo es puramente económico: el valor del dinar iraquí, especialmente comparado con las otras monedas principales de la región. En los años finales de gobierno de Saddam Husseín el dinar iraquí estaba en caída libre; después de 1995, ni siquiera se cambiaba en Irán y Kuwait. Por contraste, el nuevo dinar, introducido al principio de 2004, se está portando bien frente al dinar kuwaití y el real iraní, habiendo subido un 17% contra el primero y un 23% contra el segundo. Aunque todavía es imposible fijar su valor contra una cesta de divisas internacionales, el nuevo dinar aumentó su valor frente al dólar en casi un 18% entre agosto de 2004 y agosto de 2005. La abrumadora mayoría de los iraquíes, y millones de iraníes y kuwaitíes, lo tratan ahora como un medio de cambio seguro y sólido.

El cuarto de mis signos probados por el tiempo es el nivel de actividad de las pequeñas y medianas empresas. En el pasado, siempre que las cosas han ido cuesta abajo en Iraq grandes números de tales enmpresas simplemente han cerrado, con los emprendedores más capaces del país saliendo para Jordania, Siria, Arabia Saudí, los estados del Golfo Pérsico, Turquía, Irán, e incluso Europa y Norteamérica. Desde la liberación, sin embargo, Iraq ha presenciado un boom del sector privado, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.

Según el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así como numerosos estudios privados, la economía iraquí ha estado yendo mejor que cualquier otra de la región. El producto interior bruto del país alcanzó casi 90 millardos de dólares en 2004 (el último año para el cual se dispone de cifras), más del doble que en 2003, y su tasa real de crecimiento, según la estimación del FMI, fue del 52,3%. En ese mismo período las exportaciones aumentaron en más de 3 millardos de dólares y la inflación cayó al 25,4%, desde el 70% en 2002. La tasa de desempleo se redujo a la mitad, del 60% al 30%.

Relacionado con esto está el nivel de actividad agrícola. Entre 1991 y 2003 el sector agrario del país experimentó un declive sin precedentes, dejando al final a la nación casi entera dependiente de las raciones distribuidas por las Naciones Unidas en el programa Petróleo por Alimentos. En los últimos dos años, por contra, la agricultura iraquí ha experimentado un resurgimiento también sin precedentes. Iraq exporta ahora alimentos a países vecinos, algo que no ocurría desde los años 50. Mucho del auge se debe a pequeños propietarios que, al liberarse del sistema colectivista impuesto por los baazistas, han retomado el control de tierras confiscadas por el Estado hace decenios.

Finalmente, uno de los más seguros índices de salud de la sociedad iraquí ha sido siempre su disposición a hablar al mundo exterior. Los iraquíes son gente locuaz; cuando quedan silenciosos, es incontrovertible que la vida se les está haciendo dura. Ha habido tiempos, ciertamente, en los que apenas podía encontrarse a un iraquí, en Iraq o en el extranjero, dispuesto a expresar una opinión acerca de algo que tuviera que ver ni remotamente con la política. Esto es lo que quería decir Kanan Makiya cuando describió el régimen de Saddam Husseín como una república del miedo.

Hoy, de nuevo en dramático contraste, los iraquíes son habladores hasta el exceso. Los debates en radio y televisión y los blogs están de moda, mientras que acaloradas discusiones están la orden del día en tiendas, casas de té, bazares, mezquitas, oficinas y domicilios privados. Luay Abdulilá, el escritor de relatos y diarista iraquí, lo describe como una catarsis. Es una manera de tomar venganza contra decenios de mortal silencio. Además, una amplia red de medios independientes ha surgido en Iraq, incluidos más de cien periódicos y revistas de propiedad privada y más de dos docenas de emisoras de radio y televisión. Para cualquiera familiarizado con el estado de los medios de comunicación en el mundo árabe, es una obviedad que Iraq es hoy el lugar donde la libertad de expresión se ejerce más efectivamente.


El artículo es mucho más largo, y digno de leerse entero.

05 febrero 2006

Belaborda estrena blog

Aquí. Que sea enhorabuena, Belaborda.

Caricaturas de Mahoma

—¡Papá, papá! ¡En el colegio los niños dicen que eres un mafioso!
—No te preocupes, hijo, que yo me encargo del asunto.
—Sí, papá; pero haz que parezca un accidente.


(De las pancartas de los manifestantes en el segundo enlace me encanta sobre todo la de "EXTERMINAD A LOS QUE CALUMNIAN AL ISLAM"; llamándolo intolerante y asesino, supongo.)

Si yo fuera más como Agados esta entrada habría terminado hace dos párrafos; pero como soy más como yo, seguiré un rato sobre lo que The Belmont Club ha llamado "el primer contragolpe efectivo en la confrontación cultural entre Occidente y el Islam radical". La opinión de Laurence Simon tal vez no sea, como dice Wretchard, la última palabra sobre la Crisis de las Caricaturas, pero es como poco ilustrativa:

Pienso que el embajador danés debería presentar disculpas. En la iglesia cristiana más grande de Arabia Saudí.

Mientras la construyen o no (esperaré sentado), recogeré el guante que arroja Kantor, más o menos. Las caricaturas del Jyllands-Posten fueron retiradas del sitio web del periódico como tarde a principios de noviembre (al parecer estaban aquí); sin embargo, las dos que reproduce Kantor y la que eligió Franco Alemán son probablemente las mejores, y además pueden verse todas en el Brussels Journal, en 1812, en Face of Muhammed o Noticiero Digital, por ejemplo, de modo que buscaré otras.

Zombie ha dispuesto un archivo de imágenes de Mahoma (no sólo caricaturas sino también representaciones serias, incluso devotas; lo de que los musulmanes nunca han representado gráficamente a Mahoma no es cierto, al menos entre los chiítas, incluso en el Irán actual) y hay más en Coranix.com... o las había hace tres días. Una de las imágenes más duras, y además justificada, es la de The Study of Revenge. (El pie de la ilustración dice: "Mahoma (la paz sea con él)").

Pero elijo dos de Steph Bergol (y las recomiendo todas; pueden verse aquí o, si tumban el sitio, aquí):


Error judicial
Mahoma: ¡Es un error judicial! ¡¡¡Soy Mahoma, el profeta!!!
San Pedro: Definitivamente: ¡culpable!


De mostrarnos a Mahoma allí donde le llevan los demonios se han ocupado por ejemplo Giovanni da Modena en San Petronio de Bolonia, William Blake, Gustave Doré y Salvador Dalí, los tres últimos ilustrando a Dante:

Jamás he visto, en su postrer desquicio,
tonel despedazado, de la suerte
que a uno vi de la barba al orificio.

Sobre los pies los intestinos vierte;
enseña el corazón, y el triste saco
que cuanto traga en fetidez convierte.

Mientras le observo entre el ambiente opaco
me mira, y con las manos se abre el pecho:
"Ve a Mahoma —diciendo—; así yo aplaco

mi destrozo y dolor, y a corto trecho
y con el cráneo hasta la nuca hendido,
va Alí delante, en lágrimas deshecho;

y cuantos aquí ves, que han impelido
de escándalo y discordia a infausta liza,
así purgan el pecado cometido.

Un diablo más allá nos cismatiza
con hacha aguda, en tan horrendo estilo
que hace en todos, cual ves, sangrienta liza.

Así damos la vuelta al negro asilo,
y vuelve ya cerrada toda herida
cuando tornamos de su acero al filo."


(Infierno, canto XXVIII, en la traducción de Juan de la Pezuela; aquí el original). Pero vayamos con la segunda caricatura:

Jesús y Mahoma
Jesús: Mahoma, mi reino no es de este mundo...
Mahoma: ¡¡¡El mío, sí!!!


De eso se trata exactamente en la respuesta islamista a las caricaturas: imponer su dominio, en este caso sus restricciones a la libertad de expresión, incluso en las partes de este mundo que aún ("aún" según esperan ellos) no son de su reino. Nuestra respuesta a su respuesta ha de ser o permitírselo o no.

Algunos están por permitírselo, por ejemplo Tony Blair:

El 31 de enero de 2006 la Cámara de los Comunes británica rechazó por un estrecho margen —283 votos contra 282— el proyecto presentado por el Nuevo Laborismo de Ley de Odio Racial y Religioso, que pretendía prohibir expresiones verbales o artísticas que las comunidades religiosas considerasen insultantes.

Carlos Semprún Maura es pesimista; opina que Europa muestra en esto la firmeza del melocotón podrido. Lucrecio piensa que ya nos hemos suicidado. Wretchard ve tiempos interesantes, con posibilidades tanto de catástrofe como de éxito:

Puede verse la crisis de las caricaturas como un desastre estratégico o como una bendición para la Guerra contra el Terror. El argumento para el primer punto de vista es que en la guerra contra los extremistas es necesario ganarse a los moderados. E incluso si es imposible ganárselos puede conseguirse que sigan siendo neutrales o indiferentes; pero en cualquier caso debe evitarse agitar en las masas musulmanas una guerra emocional contra Occidente. La crisis de las caricaturas danesas ha conseguido prender lo que la administración Bush tenía la esperanza de evitar desde el principio: convertir la Guerra contra el Terror en una Guerra con el Islam. Ahora un incidente surgido d un periódico danés relativamente poco conocido ha forzado una elección entre el más profundamente sentido de todos los valores occidentales, la libertad de expresión, y el deseado objetivo estratégico de conservar a la “calle” musulmana a bordo de la Guerra contra el Terror.

El argumento para considerar las caricaturas danesas una bendición descansa en la premisa de que el intento del presidente Bush de separar la Guerra contra el Terror del Islam estaba condenado a fracasar de todas formas, y de que era mejor enfrentarse a ello pronto que tarde. De acuerdo con este punto de vista, reforzado por la elección de Hamas en los territorios palestinos, hay cuestiones religiosas y culturales en la raíz del conflicto internacional. De que la mera votación —en Palestina, por ejemplo— nunca sería suficiente para establecer una democracia liberal mientras la cultura subyacente siguiese siendo hostil y agresiva hacia las raíces de la democracia.

...

Esto no significa que sea inevitable una guerra abierta entre el Islam y Occidente. Pero implica que el conflicto y competición cultural son inevitables, y que esos choques deben disputarse en alguna especie de campo de batalla, aunque no necesariamente uno físico. La actitud de muchos intelectuales occidentales paralizados por la secta del multiculturalismo es, irónicamente, que ellos “no hacen cultura”. Mark Steyn entendió que el multiculturalismo trataba fundamentalmente de evadir los conflictos culturales en lugar de resolverlos. Escribió en el New Criterion: “lo grande del multiculturalismo es que no hace falta saber nada acerca de otras culturas: la capital de Bhután, las principales exportaciones de Malawi, ¿a quién le importan? Todo lo que hace falta es sentirse bien acerca de otras culturas. Es fundamentalmente un fraude, y yo argüiría que subliminalmente se lo aceptó por eso”.

El reto planteado por Peters, Huntington y Steyn es aceptar la existencia de un choque entre civilizaciones y encontrar modalidades —preferentemente pacíficas— de resolverlo.

Nadie puede prever adónde llevará la controversia de las caricaturas danesas. En el mejor de los casos ambos lados volverán a sus líneas de partida después de haber declarado sus posiciones, cada uno con un renovado respeto por el otro. Occidente debería entender, si no se había dado cuenta antes, que los musulmanes están dispuestos a luchar por su religión. Y los musulmanes deberían entender, gracias a la controversia de las caricaturas, que, a pesar de lo todo que hubieran oído en sentido contrario, lo mismo vale para Occidente, y por partida doble. Y a largo plazo ese renuente respeto puede hacer el proceso de ganarse a los moderados musulmanes más fácil que fingir la actitud barata y superficial del multiculturalismo. Pues ¿quién, en el Islam, creería en nosotros si no creyéramos nosotros mismos? ¿Quién en el Islam podría confiar en que luchásemos a su lado si no pudiéramos defender lo que somos, lo que creemos?


Repasando algunos otros de mis blogs habituales leo en The White Peril, por una parte, la reacción de Rondi Adamson ante la declaración por parte de los islamistas de un Día Internacional de la Ira (pero ¿no es cada día un Día Internacional de la Ira para los islamofascistas?); y, por otra, la de Jeff de Beautiful Atrocities (declarar, e inaugurar, un Día Internacional de Ofenda-a-un-Musulmán).

En parecida vena está el Cascarrabias Emérito, Francis Porretto, en una entrada que titula ¿Somos libres de ofender?; en efecto, se refiere al asunto,

el ahora famoso asunto del Jyllands-Posten: la publicación por ese periódico danés de varios dibujos imaginarios de Mahoma, el notorio terrorista, estafador, perjuro, adúltero múltiple y pedófilo árabe del siglo VII, y fundador del Islam.

No puedo imaginar por dónde va a salirnos. ¿Qué opinará, por ejemplo, de las disculpas que pidió el editor del periódico, Carsten Juste?

Ahora bien, vuestro Cascarrabias no tiene ninguna duda de que Carsten Juste es un hombre bueno y honorable. Sólo la gente buena y honorable se preocupa si ofende a otros, aunque esos otros sean intolerantes jinetes de camellos, deficientes morales, con un CI medio de 85 y ningún derecho a ocupar el tiempo o la atención de otras personas excepto al extremo de un arma. Vuestro Cascarrabias comparte el respeto de Juste por la libertad religiosa, y apoyaría a cualquier persona inocente en su derecho a practicar su fe siempre que esa fe no practique la conversión por la espada o exija la subyugación de los no creyentes, de todas las mujeres, de todos los desviados sexuales y de cualquiera con opiniones propias o con el seso que Dios dio a una cucaracha. Pero debe tenerse cuidado en distinguir las religiones genuinas de la variedad sucedánea propia de terroristas, cretinos del Oriente Próximo, criminales americanos encarcelados y seguidores de Louis Farrakhan. Pues estas gentes están deseosas de ver ofensas en todo y en cualquier cosa. De este modo, pierden el derecho a toda consideración por parte de los hombres de buena voluntad.

En realidad, esta pérdida no requiere que el “creyente” intervenga por sí mismo en algún acto nocivo. Todo lo necesario es que afirme su fidelidad a un credo que condone tales cosas:

Vuestro Cascarrabias: ¿Afirma su credo que sus seguidores tienen derechos que los no seguidores no tienen?
Maleante musulmán felacabrones mugriento y asesino: Sí.
Vuestro Cascarrabias: Entonces, si es tan amable de poner las manos en la cabeza y alejarse de mí muy lentamente, le dejaré vivir.

La fidelidad misma es tan ofensiva como cualquier cosa que se pueda decir o hacer.

La pregunta del Cascarrabias, y su respuesta, son la cuestión. Más adelante examina el pequeño detalle de la reciprocidad en el trato:

En los últimos cuatro años, los Estados Unidos han gastado la sangre de más de dos mil de sus jóvenes soldados y muchos miles de millones de dólares para llevar libertad a unos cincuenta millones de víctimas de la tiranía en el Próximo Oriente. Seguimos adelante sin importarnos el credo que siguen o las actitudes que prescribe contra nosotros los “infieles”. Mientras tanto, ese credo ha montado una contracampaña de rencor sin precedentes, un intento sin tapujos de conseguir la hegemonía sobre tanta parte del mundo como puedan abarcar. La punta de lanza de esa campaña en América y Europa Occidental han sido sus berridos de ofensa por las expresiones y opiniones de no musulmanes.

Esto, por parte de un credo que predica que el deber de sus seguidores es obligar a toda rodilla a doblarse ante el Islam; que sanciona el uso de cualquier subterfugio para hacer progresar los intereses del Islam; que ordena a todo musulmán apoyar a todo otro musulmán contra cualquier reclamación de un “infiel”, sin importar si está justificada; que sostiene que un “infiel” no tiene derechos que un musulmán esté obligado a respetar. Enseñan a sus hijos todo esto en cientos de madrasas en este país y en otras partes. Les enseñan también que Osama ben Laden y los terroristas del Martes Negro son grandes héroes del Islam, las manos del Profeta destinadas a traer al fin el Califato sobre el mundo entero.

El Islam no es una religión; es un programa de conquista totalitaria, más vil aún que el nazismo, y no merece respeto ni consideración por los sentimientos de los que comulgan con él. Deberían ser vigilados con atención microscópica y la máxima desconfianza. No debería concedérseles ningún margen en absoluto.

El asunto del Jyllands-Posten debería ser un punto de reunión para los pueblos libres del mundo. Más bien que derrochar declaraciones de afirmación de nuestras inofensivas intenciones y conciliadora naturaleza con los perpetuamente ofendidos musulmanes —veamos, ¿ha tenido alguno de ellos algo que decir sobre la carta fundacional de Hamas últimamente, con lo de las elecciones palestinas y eso?— deberíamos alzarnos sobre nuestras patas traseras y desafiarles a que osen hacer la más pequeña cosita para provocarnos.

Deberíamos estar dispuestos para reaccionar ante cualquier uso de la fuerza con fuerza incomparablemente mayor.

“Comprad danés”, por supuesto. Más allá de eso, aprestad vuestra truculencia y estad dispuestos a apoyar a otros en la posición del Jyllands-Posten. Habrá otros, no lo dudéis. Los musulmanes pueden encontrar “ofensa” en cualquier cosa. Respetan sólo la fuerza superior. Hasta que no se hayan enfrentado a una ira y desafío incomparablemente mayores que los que sus resecas glándulas puedan sostener, no nos darán sino más de lo mismo.

Oderint dum metuant!

Sí; mejor que los islamistas nos odien, mientras nos teman que el actual nos odian y nos desprecian. O que otra caída del imperio romano.